La memoria

Mucha gente piensa que la memoria es la capacidad de recordar cosas que ya han ocurrido, eso es verdad, pero la memoria es algo mucho más complejo. También es la capacidad de recordar cosas que todavía no han pasado, como por ejemplo recordar que tenemos una cita importante o lo que tenemos que comprar en el supermercado, a este tipo de memoria se le llama memoria prospectiva.

También es importante diferenciar entre la memoria de las cosas que nos han pasado (memoria episódica), las cosas que conocemos (memoria semántica) y las cosas que sabemos hacer (memoria procedimental). La memoria episódica es la que nos permite recordar cosas que han ocurrido en nuestro pasado, desde el más lejano hasta el más reciente, gracias a esta función cognitiva, sabemos lo que hicimos en la infancia, recordamos nuestros cumpleaños, las vacaciones de verano, lo que comimos ayer, la última película que vimos en el cine…la memoria episódica es nuestra propia biografía.

Pero también hay cosas que sabemos, pero no recordamos cuándo ni cómo las aprendimos. Todo el conocimiento que adquirimos a lo largo de la vida es nuestra memoria semántica. Por ejemplo: Sabemos lo que es una manzana, la reconocemos nada más verla, recordamos su nombre y sabemos que la sidra es posible gracias a ella, pero probablemente no recordemos cuándo aprendimos la palabra manzana. La memoria semántica es todo el conjunto de conocimientos que tenemos.

Es muy importante la memoria procedimental, que es la que nos permite realizar acciones complejas de manera casi automática. Por ejemplo: andar en bicicleta, tejer, nadar, tocar un instrumento musical…Estas habilidades adquiridas también son un tipo característico de memoria.

Como consecuencia de una alteración neurológica, es posible que aparezcan alteraciones en la memoria, en cualquiera de estas memorias, en función del alcance y el lugar de la lesión. Es posible encontrarnos con personas que no recuerdan parte de su pasado (amnesia retrógrada) o que no sean capaces de crear nuevos recuerdos (amnesia anterógrada), también personas que no recuerdan el nombre de las frutas o de los animales (alteración de la memoria semántica) o que ya no saben cómo tocar el piano (alteración de la memoria procedimental). Por eso es importante explorar todas estas memorias en una evaluación neuropsicológica y tener la certeza de que se trata de un problema de memoria real y no de una manifestación secundaria a otro problema. Próximamente os daremos algunas claves para diferenciar entre un problema de memoria real y un déficit de memoria secundario, tendréis que recordárnoslo dejando un comentario más abajo y así estaremos explorando vuestra propia memoria prospectiva 😛

Mientras, os dejamos este fabuloso documental sobre  “El Hombre con 7 segundos de memoria

 

 

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6 Comentarios

  1. Hola David,
    Lo que planteas es muy interesante, ya que aunque no lo comenté en este post, la música tiene su propio mecanismo de procesamiento, cercano al procesamiento del lenguaje. Algunos estudios han encontrado que la música comparte algunas de las regiones que se encargan del procesamiento del lenguaje. Cuando un músico lee música, internamente está convirtiendo esos símbolos abstractos en sonidos. Es parecido a lo que ocurre con la lectura, convertimos símbolos abstractos (letras) en sonidos. Y lo mismo con el lenguaje hablado, convertimos nuestras ideas en sonidos y en la música, convertimos esa secuencia aprendida de notas en sonido. Cuando estamos leyendo un libro y algo nos distrae (externo como un ruido o interno como un pensamiento o el propio nerviosismo), perdemos el hilo y a veces tenemos que releer los últimos párrafos para saber lo que estábamos leyendo, algo parecido parece que ocurre con la música, como comentas.
    Por lo que comentas, podrían darse dos explicaciones a las dos cosas que ocurren. Por un lado las distracciones hacen que el músico se pierda y aparezcan las lagunas, esto podría explicarse por lo que comentaba del lenguaje.
    En el caso del ritmo, creo que puede ocurrir porque al interpretar una obra “automatizamos” cómo tiene que ser, la secuencia de notas, el ritmo, etc. Cuando algo de esto cambia, el proceso deja de ser automático y tenemos que poner más recursos cognitivos para sacar la obra adelante, esto podría explicar que los músicos se pierdan en la interpretación.

    La memoria procedimental es la que se encarga de memorizar el “como” más que el “que”. Me explico, por ejemplo un pianista sabe “cómo interpretar una obra”, sabe la posición de los dedos en las notas musicales, sabe dónde está el Do, Re, Mi…el “qué”, sería la obra en sí, es decir, aprender la secuencia de notas que serán convertidas en sonidos por nuestro cuerpo y también el ritmo que tienen que tener. Por lo que cuentas, no sería un problema de memoria procedimental, ya que el “cómo” se sabe, en el caso de las lagunas, los momentos en blanco y las pérdidas por cambio de ritmo, CREO que podría explicarse por los cambios en las cargas cognitivas que requieren.

    Espero haberle ayudado un poco con el tema que plantea, estoy abierta a cualquier comentario o duda que le pueda aparecer,
    Un saludo y gracias por el interés en el blog 🙂

    1. Hola Elena, antes que nada quiero agradecer tu respuesta, me parece interesante lo que comentas, obviamente dudas siempre habrán, pero me das algunas pistas útiles para la comprensión del quehacer del músico (académico). Comentas acertadamente que la memoria procedimental memoriza el cómo y no el qué. Efectivamente los músico al estudiar una obra y de algún modo memorizarla, memorizan movimientos (el como) y no las notas que se han de tocar (el que). En este sentido la ejecución de una obra musical puede considerarse una praxia? y si es así, ésta podría procesarse en la región parieto-occipital de la corteza cerebral, que hasta donde he podido leer es una área de asociación donde se procesan los movimientos o tareas sobreaprendidas o automatizadas (vestirse, conducir un automóvil, etc.). Qué base neural tiene el proceso de “automatización” de los movimientos?
      Espero no importunar con tanta duda y de antemano agradezco tu fina atención.

  2. Hola David,
    El proceso de automatización de los movimientos, aunque puede parecer algo simple, es muy complejo. Requiere atención, aprendizaje, memoria….por lo que son muchas las áreas del cerebro las que se encargan de todo el proceso, por supuesto las áreas de asociación también. La base neural es extensa aunque las áreas que más intervienen cuando estamos ejecutando una acción automática son el cerebelo, las áreas motoras y los ganglios basales.
    Es frecuente que cuando aprendemos algo en un contexto, el cambio de contexto nos genere más distracciones que pueden dar lugar a eso que los músicos llamáis “lagunas”, como comenté, el propio nerviosismo es un distractor interno. Una estrategia podría ser ensayar la obra sometido a distractores. Esto quizá, te permita generar las estrategias para enfrentarte de manera más eficaz a ese contexto. Es cuestión de intentarlo 🙂

  3. Aprovecho para dejarte este artículo de revisión sobre la música y el cerebro

    http://www.brainlife.org/fulltext/2011/Soria-Urios_G110101.pdf

    1. Muchas gracias Elena, voy a leer el artículo que me recomiendas y si no te es inconveniente te expresaré mis dudas y opiniones al respecto. Asimismo seguiré tu recomendación acerca del estudio bajo un ambiente con distractores, Nuevamente muchas gracias!!!

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