Añadimos FES (Functional Electrical Stimulation) a nuestros tratamientos

Tras el Congreso Europeo de Neurorrehabilitación celebrado en Budapest, al que pudimos asistir e informarnos sobre los progresos en cuanto a intervenciones terapéuticas se refiere, desde ámbitos como la Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Logopedia o Neuropsicología, nos llamó la atención de manera positiva la aplicación de FES (Functional Electrical Stimulation).

Pudimos probar in situ nosotros mismos la aplicación de elementos como el FESIA, en extremidad tanto superior como inferior, hecho que reflexionamos acerca de qué pacientes pueden beneficiarse de las condiciones que ofrecen estos dispositivos, donde además, gozan de bibliografía favorable a la aplicación de ésta como elemento coadyuvante.

Vemos varias revisiones interesantes tanto en extremidad inferior:

“Effectiveness of functional electrical stimulation in stroke patients: a systematic review”

Un estudio que compara los efectos de la electroestimulación funcional simple, aplicada únicamente sobre el músculo tibial anterior, en comparación con un dispositivo de doble canal que además actúa sobre los isquiotibiales, sobre los parámetros cinemáticos de la marcha, se ha demostrado que con la electroestimulación funcional de doble canal se obtienen mejoras significativas en el control de la hiperextensión de la rodilla así como en el aumento de la extensión de cadera. Este hecho resulta fundamental para generar una longitud de paso adecuada, la cual se ve significativamente incrementada.

Por tanto, la electroestimulación funcional aplicada a diferentes grupos musculares de la pierna afectada tiene beneficios más significativos que otra que sólo trabaja sobre un grupo muscular, debido a que actúa controlando las articulaciones del tobillo, la rodilla y la cadera.

“Adding electrical stimulation during standard rehabilitation after stroke to improve motor function. A systematic review and meta-analysis”

¿Y qué pasa si la estimulación no es tipo FES? En esta revisión de 2018, se introdujo estimulación eléctrica tipo TENS a la terapia habitual que se estaba realizando, donde se valoraron aspectos estructurales (como rango de flexión dorsal de tobillo o espasticidad) así como funcionales (mediante TUG). Añadiendo el efecto del TENS mientras se realiza una tarea o actividad, no es suficiente para generar cambios funcionales, ya que el estímulo es continuo/alternante y no entra en los momentos exactos de coordinación entre contracción y relajación agonista/antagonista necesarios en la biomecánica de la tarea que se está realizando. Aún así, hubo cambios significativos en el TUG a nivel de pacientes crónicos con ictus y tampoco empeoró la propia espasticidad.

“Electrical Stimulation in Lower Limb During Exercise to Improve Gait Speed and Functional Motor Ability 6 Months Poststroke. A Review with Meta-Analysis”

En esta revisión realizaron estimulación eléctrica cuando el paciente realizaba rehabilitación sobre la pierna, con 6 meses de seguimiento, controlando parámetros de ésta como es la velocidad, además de valorar tanto el equilibrio mediante el Berg, así como la implicación en la participación, como es el Índice de Barthel. Se observaron cambios significativos en la velocidad de la marcha, y sin embargo, en el resto de análisis no hubo cambios significativos. Esto nos lleva a pensar que realmente una estimulación sin una programación previa (más tipo FES y no tanto como estimulación sin más) es realmente lo que nos lleva a cambios más funcionales en el control motor de la extremidad, ya que controlan el “timing” o los tiempos de contracción muscular coordinando los segmentos estimulados tal y como se debería realizar biomecánicamente.

Effectiveness of Neuromuscular Electrical Stimulation on Lower Limbs of Patients With Hemiplegia After Chronic Stroke: A Systematic Review

Finalizamos con ésta interesante revisión también de 2018, donde se planteó NMES como terapia coadyuvante a tratamientos habituales, donde encontraron cambios significativos en escala de Berg, TUG, en la MAS y finalmente, en los rangos de recorridos en la flexión dorsal del tobillo. No se observaron cambios a nivel de resistencia, dado que los valores en el 6MWT se mantuvieron.

El hecho es que todos esos resultados se vieron envueltos en la cantidad de aplicación, siendo una dosis de 6 a 12 semanas de aplicación, mientras que en el momento que se pasaban a 24 semanas, los cambios motores no fueron significativos. Así pues, existe una adaptación donde la estimulación eléctrica deja de ser eficaz debido a que su efecto terapéutico desciende en dichas semanas.

 

Os dejamos un pequeño vídeo en el que se muestra la utilización de FES, concretamente FESIAWalk, como intervención en nuestros pacientes neurológicos:

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