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Cuando la co-contracción de tobillo supone un problema

Cuando la co-contracción de tobillo supone un problema 1200 675 FisioAso

Una de las estrategias que utilizan los pacientes tras un ictus, en caso que puedan contraer a nivel de musculatura el tobillo, es la de co-activar tanto agonistas como antagonistas a la vez, de tal manera que se produce una cocontracción con la problemática de movimiento selectivo tanto para la flexión como para la extensión, implicando problemas durante la marcha.

Además, ésta falta de coordinación entre ambas acciones musculares, implican estrategias de no uso en el momento que la persona pierde el equilibrio, es decir, que las estrategias de tobillo a la hora de encontrar una manera eficaz ante un desequilibrio, se vuelven más toscas y peores. El desenlace puede llegar a ser una caída.

Por todo ello, es interesante entrenar las estrategias del tobillo a la hora de reequilibrarse, así como la coordinación agonista/antagonista como movimiento de control motor en el tobillo. Por esto, nos llama la atención el siguiente estudio:

«Ankle muscle coactivation during gait is decreased immediately after anterior weight shift practice in adults after stroke»

En el estudio se realiza un entrenamiento del equilibrio mediante el desplazamiento del centro de gravedad hacia la parte anterior del pie, con lo que implica un trabajo modulado de flexores y extensores en esta nueva posición. Midieron antes y después del entrenamiento: tanto la velocidad de la marcha como la actividad muscular durante el Test de 10MWT, además del propio análisis de la marcha.

Los resultados fueron curiosos, ya que la actividad del músculo tibial anterior se redujo significativamente durante las fases de apoyo monopodal, así como en la fase de apoyo bipodal (en el choque de talón al suelo), lo que conlleva a un uso del tobillo sin estar en cocontracción. Aún así, y con mejor manejo del propio tobillo, no se observaron cambios relevantes en la velocidad de la marcha.

Por tanto, la carga hacia anterior como estrategia de reducción de la hiperactividad del tibial anterior, así como estimulación de los flexores de tobillo para mantener la bipedestación, puede ser un trabajo interesante a nivel clínico, como se muestra en la imagen.

 

Para más información, picha el enlace.

Efecto de la movilización Mulligan en paciente con ictus

Efecto de la movilización Mulligan en paciente con ictus 1885 1177 FisioAso

Durante el proceso neurorrehabiltiador en personas que han sufrido un ictus, un componente que puede generar dificultades de movimiento a la hora de ponerse de pie, mantener el equilibrio en bipedestación o incluso a la hora de deambular, es la reducción de movilidad del tobillo parético.

El hecho es que al haber perdido la capacidad motora, sobretodo en flexión dorsal del pie, los cambios estructurales suelen venir de la mano, generando rigideces biomecánicas que condicionan las actividades a desarrollar.

Una técnica de movilización interesante para generar cambios estructurales, en caso de que exista dicha limitación, puede ser la técnica Mulligan. Ésta consiste en realizar un movimiento pasivo adyacente a la articulación (respetando biomecánica) junto con pequeñas movilizaciones en activo, para generar mayor rango de movimiento y en este caso, conseguir un mayor recorrido de flexión dorsal del pie.

Encontramos interesante el siguiente estudio:
«Effect of Mulligan’s mobilization with movement technique on gait function in stroke patients»

En este estudio dividieron la muestra en 2 grupos, experimental (12 sujetos, movilizaciones Mulligan) y control (12 sujetos, posición parecida a la movilización, pero soportaban peso con placebo) 5 series de 10 deslizamientos por día, 5 veces por semana durante 4 semanas, además de que ambos recibieron fisioterapia convencional durante 30 minutos.

Se midieron antes y después, los parámetros espaciotemporales de la marcha, la velocidad, la cadencia, la longitud del paso y la longitud de la zancada.
Los resultados fueron favorables en el grupo experimental, con mejoras significativas en la velocidad, que aumentó de 41,35 cm/s antes del entrenamiento a 51,72 cm/s. La cadencia, longitud de paso, longitud de zancada y tiempo de apoyo del lado afecto, aumentaron en comparación al inicio de entrenamiento y con respecto al grupo control. Además, también, el grupo control demostró mejoras significativas en la longitud del paso y la longitud de la zancada del lado no afectado.

En resumen, la importancia de la ganancia de rango articular en referencia a la flexión dorsal de tobillo, puede generar cambios en la marcha en pacientes que han sufrido un ictus. Por tanto, es casi «obligatorio» valorar cuánta flexión dorsal pasiva y activa existe en el paciente a nivel clínico, ya que comporta cambios relevantes en la marcha, tal y como analiza el estudio.

Para descargar el estudio: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5011588/

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