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tercera edad

Valoración del equilibrio y la marcha en paciente neurológico

Valoración del equilibrio y la marcha en paciente neurológico 995 662 FisioAso

Es común que ante la una patología que conlleve un daño cerebral se presenten alteraciones a diferentes niveles en el individuo, siendo de las más comunes las alteraciones del equilibrio y las dificultades o imposibilidad de realizar la marcha, siendo su recuperación parte esencial dentro del proceso de rehabilitación, ya que la recuperación de las mismas conlleva un alto grado de autonomía funcional (1).

Por ello, es muy importante tener a mano herramientas que nos permitan evaluar y objetivar datos con respecto al seguimiento y estado de estos parámetros, con el fin de clasificar y planificar dentro del proceso de rehabilitación, la obtención de medidas de referencia.

Una de estas herramientas es la escala de Berg, desarrollada en 1989, y que mide cuantitativamente el equilibrio, con validez, fiabilidad y alta sensibilidad para pacientes hemipléjicos así como de la tercera edad (2). Consta de un total de 14 ítems relacionados con la puesta en pie y diferentes movimientos una vez levantado, puntuando de 0-4. Si el resultado que se obtiene es de 41-56 puntos totales, presenta un riesgo bajo de caída, mientras, si está por debajo de 20 puntos, el riesgo es alto. Además, ésta escala también sirve como método de reevaluación para plasmar el progreso de la rehabilitación en el tiempo.

Otra de las pruebas más usadas es el conocido test de Tinetti, descrito en 1986, con el fin de detectar problemas de equilibrio y movilidad, así como determinar el riesgo de caídas sobre todo en grupos poblacionales de personas de tercera edad (3). Está formado por 2 subescalas, que evalúan equilibrio y marcha respectivamente.

Además se trata de un test que no requiere mucho tiempo, entrenamiento ni equipamiento, siendo sensible a los cambios clínicos y evaluando con precisión los parámetros de marcha y equilibrio mencionadas anteriormente. La primera subescala consta de 9 ítems con una puntuación sobre 16, y la segunda de 7 y puntúa hasta 12.

Es interesante comentar que en la evaluación de la marcha en el test de Tinetti no hay un análisis de esta como tal, sino que se enfoca en detectar problemas en esta y ver el desempeño en la capacidad funcional.

La cuestión sería: ¿Cuál de las dos utilizáis en vuestro día a día? ¿Cuál de las dos veis más útil para el paciente neurológico? ¿Ventajas e inconvenientes?

¡Animaros a comentar!

Autor: Alberto Santos, fisioterapeuta

Bibliografía:

1- Tyson SF, Hanley M, Chillala J, Selley AB, Tallis RC. The relationship between balance, disability, and recovery after stroke: predictive validity of the Brunel Balance Assessment. Neurorehabil Neural Repair. 2007 Jul-Aug;21(4):341-6.

2- Berg KO, Maki BE, Williams JI, Holliday PJ, Wood-Dauphinee SL. Clinical and laboratory measures of postural balance in an elderly population. Arch Phys Med Rehabil. 1992 Nov;73(11):1073-80.

3- Tinetti ME, Williams TF, Mayewski R. Fall risk index for elderly patients based on number of chronic disabilities. Am J Med. 1986 Mar;80(3):429-34.

Salud Física General (en especial en las personas mayores)

Salud Física General (en especial en las personas mayores) FisioAso

Fotolia_46257453_XSHoy, 7 de abril del 2012, Día mundial de la Salud, desde la fisioterapia recomendamos el ejercicio físico, como vehículo hacia un estado físico, mental, social y espiritual óptimo para una mejor calidad de vida. (es lo que tenemos los fisioterapeutas, recomendando siempre el ejercicio).

Por ejemplo, existen evidencias de que el ejercicio físico puede ayudar a protegernos de ciertas formas de cáncer. Datos recogidos por «Albanes and colleagues» del National Health and Nutrition Examination Surveys (informe sobre la salud y nutrición nacional) sugieren que los riesgos de desarrollar cáncer de mama y de colon, pueden disminuir con un estilo de vida activo.
El ejercicio puede desempeñar un papel importante en la prevención y en el tratamiento de la diabetes iniciada en la edad adulta. Mejora también la digestión y actúa como un laxante natural que ayuda a regular nuestro intestino. Además, un estilo de vida en el que se realice actividad física es muy útil si alguna vez nos sometemos a una intervención quirúrgica, puesto que cuanto mejor esté físicamente, menores serán los riesgos de la operación.
No hay nada que supere al ejercicio para relajar los músculos tensos y agarrotados como consecuencia del estrés y el contexto desenfrenado que llevamos como vida cotidiana. El estudio de deVries y Adams descrito en la American Journal of Physical Medicine, comparó los efectos del ejercicio con los de un popular medicamento tranquilizante. De los dos remedios el ejercicio fue el que proporcionó un mayor alivio a la tensión muscular sufrida por sujetos crónicamente ansiosos de entre 52 y 70 años de edad.
El material publicado por “Michal Artal & Carl Sherman” en The Physician and Sportsmedicine, apoyan la teoría de que el ejercicio físico es útil para combatir la depresión.
Otros estudios sobre el ejercicio físico y el insomnio «Reid KJ, Baron KG» donde se concluye que la actividad física aeróbica con la educación higiene del sueño, es un método de tratamiento eficaz para mejorar la calidad del sueño, el humor y la calidad de vida en adultos mayores con insomnio crónico. En otro texto para profesionales del cuidado de la salud “La forma física y la persona anciana”, Biegel ha documentado los beneficios que se derivan del hecho de llevar un estilo de vida activo:
– Aumenta la buena forma física
– Estimula el optimismo
– Mejora la imagen que tenemos de nosotros mismos
– Mejora la confianza en nosotros mismos
– Agudiza la capacidad mental

Además, las personas de tercera edad que hacen ejercicio muestran una mejor adaptación social que sus iguales sedentarios. Es por esto que el tomar parte en clases de ejercicios en grupos puede resultar especialmente beneficioso. El ámbito de la actividad física para personas mayores podríamos clasificaros en en cuatro apartados:

1) Prevención:

La actividad física ayuda a prevenir posibles problemas y deficiencias tanto físicas como psíquicas. Con la actividad física no vamos a anular el envejecimiento, sino a prevenir
posibles problemas que se producen en esta etapa.
Aspectos del envejecimiento que podemos prevenir con una práctica adecuada de la actividad física:
– Prevenir problemas de envejecimiento
– Prevenir posibles enfermedades
– Prevenir posibles deformaciones
– Prevenir posibles atrofias
– Prevenir posibles alteraciones de la personalidad
– Ayudar a sentirse válido y capaz de afrontar situaciones varias.

2) Mantenimiento
Cuando se habla de mantenimiento se refiere al hecho de que las personas mayores puedan realizar actividad física con le objetivo de mantener, en la medida que sea posible, sus capacidades físicas y psíquicas en condiciones óptimas.
La actividad física tanto como objetivo preventivo como de mantenimiento deberá ser dirigida, controlada y adaptada a las posibilidades de cada persona y a sus características.
No se trata de rejuvenecer, sino de envejecer de la mejor manera posible, en las mejores condiciones, manteniendo al día tanto el cuerpo como la mente, sin caer en el abandono, evolucionando tal como evoluciona la sociedad más joven sin perder el ritmo. Si una persona mayor realiza fuera del hogar actividades físicas y sociales que le permitan mantener joven su cuerpo y su espíritu, será una persona capaz de adaptarse a nuevas situaciones y a nuevos cambios sociales.

3) Rehabilitación
El ejercicio y la actividad física con un objetivo terapéutico quedan en manos de especialistas del tema como médicos, fisioterapeutas, logopedas, terapeutas ocupacionales, entre otros…; y ellos conjuntamente serán los responsables de elaborarán los programas de actividad física específicos para cada persona.
La ergoterapia es un método de reeducación activa de los enfermos que consiste en hacerles realizar un trabajo adaptado a sus capacidades funcionales y destinadas a lograr su recuperación
Una de las características típicas de la senectud es la disminución de la capacidad de adaptación y una disminución de los contactos con el mundo exterior. Por eso también se hace imprescindible la aplicación de las técnicas de rehabilitación al anciano sano, sin síndromes
invalidantes.
Aspectos de envejecimiento que se pueden rehabilitar mediante un adecuado ejercicio
físico:
• Para recuperarse después de un estado de fatiga.
• Para recuperarse después de una enfermedad.
• Para recuperarse después de una época de inactividad.
• Para recuperarse después de una lesión y/o de una accidente.
• Para recuperar la autonomía física y psíquica (dependiendo siempre del grado de noautonomía
a que se haya llegado).
• Para solucionar problemas del envejecimiento.
• Para solucionar problemas cardiovasculares, circulatorios, asmáticos, reumáticos,
problemas musculares. Problemas de las articulaciones, etc.
• Para recuperar problemas surgidos de las malas condiciones de trabajo.

4) Recreación
Su finalidad es simplemente lúdica, buscándose unos resultados inmediatos y con la intención de ocupar el tiempo libre, sin una técnica muy apurada, sin reglamentaciones y dando la posibilidad de utilizar unos espacios y un material no convencional. El tipo de actividad que se realiza debe ser personalizada, además de que las personas lo perciben de forma diferente y exclusiva, puesto que no necesitará la misma actividad una persona que quiere realizar actividad física por puro placer, para ocupar su tiempo libre, que una persona cuyos objetivos sean más de tipo utilitario como, por ejemplo, estar más ágil, disminuir la fatiga, depresiones, o una persona que necesite realizar actividad física por recomendación médica, con una finalidad más correctiva o rehabilitadora.

Las finalidades sobre la actividad física en general, suelen ser, desde el tipo de prisma que la observemos:
– Gratificante: Al finalizar la actividad, deben sentirse a gusto, tener una sensación agradable. La actividad física debe aportar bienestar física y mental.
– Utilitaria: Actividad física para mantener o mejorar las capacidades físicas e intelectuales. Para prevenir posibles atrofias, lesiones, etc., o bien con una finalidad rehabilitadora, ya sea después de una lesión, enfermedad, operación, período de inactividad, etc.
– Recreativa: Para pasarlo bien, como actividad a realizar en el tiempo libre.
– Motivante: Que la actividad genere ella misma un interés y cree una necesidad en los practicantes.
– Integradora. Donde todos puedan participar, para sentirse integrados a un grupo social.
– Adaptada: A las posibilidades de movimiento del grupo y de cada alumno. Hay que
pensar que como no todas las personas mayores tienen la misma capacidad de
movimiento, ni trabajan al mismo ritmo ni a la misma intensidad, hay que pensar en ello, y presentar actividades alternativas para aquellas personas que en un momento dado no puedan seguir el ritmo de la sesión.
– De fácil realización. Que la dificultad de ejercicio no sea un impedimento para su correcta realización.
– Socializadora: Que cumpla una función de relación y comunicación.

Presentada la situación anteriormente descrita, creo que este Sector de Recreación y de Esparcimiento, será una nueva alternativa para mejorar la calidad de vida de esta población, ante tantos problemas que aquejan a los mismos.
Paliando esta situación, a través de la ACTIVIDAD FÍSICA guiada por un grupo interdisciplinario principalmente, podríamos encontrarnos con la naturaleza, disfrutando del aire libre y de los animales que se encuentren en ese lugar, como forma de vivenciar ambientes ya vividos y nuevos.
Hay que incentivar a la población de Tercera Edad a realizar actividades y sentirse involucrados en la sociedad y participar sobre los cambios que se realicen en el futuro, mediante sus propias opiniones para mejorar su estado de salud general, tanto a nivel físico, psicológico como relacional y que fuera copiado a seguir en otros gimnasios, centros de día, residencias o municipios.
La actividad física puede ayudar a superar, en parte, éste déficit. Ya que por su carácter colectivo (actividades en grupo), social, relacional y de movimiento, es una actividad que puede colaborar en este proceso de adaptación.

El lugar dedicado a realizar ésta actividad física no será simplemente un lugar donde moverse sino un espacio dedicado a la convivencia, la comunicación y relación, un sitio donde compartir y conversar, es decir, que la actividad física no se limitará a la realización de una serie de ejercicios y de su mecanización. La actividad física tendrá siempre un compromiso lúdico, recreativo y no tan solo utilitario, es decir, no sólo con el fin de prevenir o mantener la condición física.

Feliz lectura

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