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Salud Física General (en especial en las personas mayores)

Salud Física General (en especial en las personas mayores) FisioAso

Fotolia_46257453_XSHoy, 7 de abril del 2012, Día mundial de la Salud, desde la fisioterapia recomendamos el ejercicio físico, como vehículo hacia un estado físico, mental, social y espiritual óptimo para una mejor calidad de vida. (es lo que tenemos los fisioterapeutas, recomendando siempre el ejercicio).

Por ejemplo, existen evidencias de que el ejercicio físico puede ayudar a protegernos de ciertas formas de cáncer. Datos recogidos por «Albanes and colleagues» del National Health and Nutrition Examination Surveys (informe sobre la salud y nutrición nacional) sugieren que los riesgos de desarrollar cáncer de mama y de colon, pueden disminuir con un estilo de vida activo.
El ejercicio puede desempeñar un papel importante en la prevención y en el tratamiento de la diabetes iniciada en la edad adulta. Mejora también la digestión y actúa como un laxante natural que ayuda a regular nuestro intestino. Además, un estilo de vida en el que se realice actividad física es muy útil si alguna vez nos sometemos a una intervención quirúrgica, puesto que cuanto mejor esté físicamente, menores serán los riesgos de la operación.
No hay nada que supere al ejercicio para relajar los músculos tensos y agarrotados como consecuencia del estrés y el contexto desenfrenado que llevamos como vida cotidiana. El estudio de deVries y Adams descrito en la American Journal of Physical Medicine, comparó los efectos del ejercicio con los de un popular medicamento tranquilizante. De los dos remedios el ejercicio fue el que proporcionó un mayor alivio a la tensión muscular sufrida por sujetos crónicamente ansiosos de entre 52 y 70 años de edad.
El material publicado por “Michal Artal & Carl Sherman” en The Physician and Sportsmedicine, apoyan la teoría de que el ejercicio físico es útil para combatir la depresión.
Otros estudios sobre el ejercicio físico y el insomnio «Reid KJ, Baron KG» donde se concluye que la actividad física aeróbica con la educación higiene del sueño, es un método de tratamiento eficaz para mejorar la calidad del sueño, el humor y la calidad de vida en adultos mayores con insomnio crónico. En otro texto para profesionales del cuidado de la salud “La forma física y la persona anciana”, Biegel ha documentado los beneficios que se derivan del hecho de llevar un estilo de vida activo:
– Aumenta la buena forma física
– Estimula el optimismo
– Mejora la imagen que tenemos de nosotros mismos
– Mejora la confianza en nosotros mismos
– Agudiza la capacidad mental

Además, las personas de tercera edad que hacen ejercicio muestran una mejor adaptación social que sus iguales sedentarios. Es por esto que el tomar parte en clases de ejercicios en grupos puede resultar especialmente beneficioso. El ámbito de la actividad física para personas mayores podríamos clasificaros en en cuatro apartados:

1) Prevención:

La actividad física ayuda a prevenir posibles problemas y deficiencias tanto físicas como psíquicas. Con la actividad física no vamos a anular el envejecimiento, sino a prevenir
posibles problemas que se producen en esta etapa.
Aspectos del envejecimiento que podemos prevenir con una práctica adecuada de la actividad física:
– Prevenir problemas de envejecimiento
– Prevenir posibles enfermedades
– Prevenir posibles deformaciones
– Prevenir posibles atrofias
– Prevenir posibles alteraciones de la personalidad
– Ayudar a sentirse válido y capaz de afrontar situaciones varias.

2) Mantenimiento
Cuando se habla de mantenimiento se refiere al hecho de que las personas mayores puedan realizar actividad física con le objetivo de mantener, en la medida que sea posible, sus capacidades físicas y psíquicas en condiciones óptimas.
La actividad física tanto como objetivo preventivo como de mantenimiento deberá ser dirigida, controlada y adaptada a las posibilidades de cada persona y a sus características.
No se trata de rejuvenecer, sino de envejecer de la mejor manera posible, en las mejores condiciones, manteniendo al día tanto el cuerpo como la mente, sin caer en el abandono, evolucionando tal como evoluciona la sociedad más joven sin perder el ritmo. Si una persona mayor realiza fuera del hogar actividades físicas y sociales que le permitan mantener joven su cuerpo y su espíritu, será una persona capaz de adaptarse a nuevas situaciones y a nuevos cambios sociales.

3) Rehabilitación
El ejercicio y la actividad física con un objetivo terapéutico quedan en manos de especialistas del tema como médicos, fisioterapeutas, logopedas, terapeutas ocupacionales, entre otros…; y ellos conjuntamente serán los responsables de elaborarán los programas de actividad física específicos para cada persona.
La ergoterapia es un método de reeducación activa de los enfermos que consiste en hacerles realizar un trabajo adaptado a sus capacidades funcionales y destinadas a lograr su recuperación
Una de las características típicas de la senectud es la disminución de la capacidad de adaptación y una disminución de los contactos con el mundo exterior. Por eso también se hace imprescindible la aplicación de las técnicas de rehabilitación al anciano sano, sin síndromes
invalidantes.
Aspectos de envejecimiento que se pueden rehabilitar mediante un adecuado ejercicio
físico:
• Para recuperarse después de un estado de fatiga.
• Para recuperarse después de una enfermedad.
• Para recuperarse después de una época de inactividad.
• Para recuperarse después de una lesión y/o de una accidente.
• Para recuperar la autonomía física y psíquica (dependiendo siempre del grado de noautonomía
a que se haya llegado).
• Para solucionar problemas del envejecimiento.
• Para solucionar problemas cardiovasculares, circulatorios, asmáticos, reumáticos,
problemas musculares. Problemas de las articulaciones, etc.
• Para recuperar problemas surgidos de las malas condiciones de trabajo.

4) Recreación
Su finalidad es simplemente lúdica, buscándose unos resultados inmediatos y con la intención de ocupar el tiempo libre, sin una técnica muy apurada, sin reglamentaciones y dando la posibilidad de utilizar unos espacios y un material no convencional. El tipo de actividad que se realiza debe ser personalizada, además de que las personas lo perciben de forma diferente y exclusiva, puesto que no necesitará la misma actividad una persona que quiere realizar actividad física por puro placer, para ocupar su tiempo libre, que una persona cuyos objetivos sean más de tipo utilitario como, por ejemplo, estar más ágil, disminuir la fatiga, depresiones, o una persona que necesite realizar actividad física por recomendación médica, con una finalidad más correctiva o rehabilitadora.

Las finalidades sobre la actividad física en general, suelen ser, desde el tipo de prisma que la observemos:
– Gratificante: Al finalizar la actividad, deben sentirse a gusto, tener una sensación agradable. La actividad física debe aportar bienestar física y mental.
– Utilitaria: Actividad física para mantener o mejorar las capacidades físicas e intelectuales. Para prevenir posibles atrofias, lesiones, etc., o bien con una finalidad rehabilitadora, ya sea después de una lesión, enfermedad, operación, período de inactividad, etc.
– Recreativa: Para pasarlo bien, como actividad a realizar en el tiempo libre.
– Motivante: Que la actividad genere ella misma un interés y cree una necesidad en los practicantes.
– Integradora. Donde todos puedan participar, para sentirse integrados a un grupo social.
– Adaptada: A las posibilidades de movimiento del grupo y de cada alumno. Hay que
pensar que como no todas las personas mayores tienen la misma capacidad de
movimiento, ni trabajan al mismo ritmo ni a la misma intensidad, hay que pensar en ello, y presentar actividades alternativas para aquellas personas que en un momento dado no puedan seguir el ritmo de la sesión.
– De fácil realización. Que la dificultad de ejercicio no sea un impedimento para su correcta realización.
– Socializadora: Que cumpla una función de relación y comunicación.

Presentada la situación anteriormente descrita, creo que este Sector de Recreación y de Esparcimiento, será una nueva alternativa para mejorar la calidad de vida de esta población, ante tantos problemas que aquejan a los mismos.
Paliando esta situación, a través de la ACTIVIDAD FÍSICA guiada por un grupo interdisciplinario principalmente, podríamos encontrarnos con la naturaleza, disfrutando del aire libre y de los animales que se encuentren en ese lugar, como forma de vivenciar ambientes ya vividos y nuevos.
Hay que incentivar a la población de Tercera Edad a realizar actividades y sentirse involucrados en la sociedad y participar sobre los cambios que se realicen en el futuro, mediante sus propias opiniones para mejorar su estado de salud general, tanto a nivel físico, psicológico como relacional y que fuera copiado a seguir en otros gimnasios, centros de día, residencias o municipios.
La actividad física puede ayudar a superar, en parte, éste déficit. Ya que por su carácter colectivo (actividades en grupo), social, relacional y de movimiento, es una actividad que puede colaborar en este proceso de adaptación.

El lugar dedicado a realizar ésta actividad física no será simplemente un lugar donde moverse sino un espacio dedicado a la convivencia, la comunicación y relación, un sitio donde compartir y conversar, es decir, que la actividad física no se limitará a la realización de una serie de ejercicios y de su mecanización. La actividad física tendrá siempre un compromiso lúdico, recreativo y no tan solo utilitario, es decir, no sólo con el fin de prevenir o mantener la condición física.

Feliz lectura

Atención fisioterapéutica domiciliaria para personas de la tercera edad

Atención fisioterapéutica domiciliaria para personas de la tercera edad FisioAso

ancianos_besoTodo planteamiento de rehabilitación en el paciente anciano debe basarse en los siguientes puntos:

1) Atención integral por parte del profesional: Que tenga en cuenta los aspectos físicos, emocionales, sociales, y espirituales.

2) Atención individualizada y continuada. No podemos establecer protocolos de actuación ante pacientes de la tercera edad, puesto que sufren pluripatologías, hecho que no estandariza un tratamiento único. También es importante la continuidad e implicación del paciente durante el transcurso de la rehabilitación, puesto que facilitará el trabajo del profesional e incluso podría llegar a acortar el tiempo de ésta.

3) El enfermo, cuidadores y la familia deben de estar formados para suplir las
deficiencias de los profesionales en rehabilitación. Todo el entorno debe estar implicado, puesto que si el fisioterapeuta realiza un trabajo sobre el paciente, por ejemplo, a nivel postural y establece unas pautas, el entorno social debe cumplirlas para el bien del paciente.

4) Promoción de la autonomía y la dignidad personal. No hagas cosas por el paciente, facilítalas o ayúdale cuando le sea necesario. Cuánto más le sustituyas una tarea, más tiende el paciente a acomodarse, y por ello se vuelve más dependiente perdiendo así la autonomía que le quedaba.

5) Concepción terapéutica activa: La implicación del paciente es fundamental, si no hay una actitud positiva y de colaboración, se nos dificultará la tarea de rehabilitar, retrasando nuestros objetivos o simplemente no llegando a ellos. Hay que intentar superar aquello de: «No se puede hacer nada”. «Ya no hay remedio».

6) Importancia del ambiente que creemos alrededor del paciente: Respeto, confort, apoyo y comunicación. Hay que hablar con él, establecer y pactar unos objetivos, explicar el tratamiento sobre cómo lo vamos a hacer, establecer prioridades, etc. El flujo de comunicación entre paciente-terapeuta debe ser bidireccional, ello optimizará la ejecución de las tareas.

Sólo teniendo en cuenta estas premisas de tratamiento, obtendremos resultados óptimos, sin olvidar jamás que no tratamos patologías sino a personas.

La aportación que puede hacer el fisioterapeuta a la rehabilitación integral del paciente es muy diversa, actuando desde diferentes áreas de intervención, como serían:

a) Problemas del aparato locomotor: Trastornos de la marcha, de la movilidad articular general, procesos traumatológicos, procesos degenerativos (tipo artrosis, artritis, espondilopatías…), problemas musculares y de tejidos blandos, etc.

b) Problemas respiratorios: higiene bronquial, mejora de la capacidad respiratoria, aumento de la capacidad ventilatoria, aumento de la movilidad de la caja torácica, reeducación respiratoria abdomino-diafragmática, movilización de secreciones, drenaje postural…

c) Problemas neurológicos: Ictus, Parkinson, enfermedades neurodegenerativas, trastornos de la deglución, lesiones medulares…

d) Problemas cardio-vasculares: Reentrenamiento o readaptación al esfuerzo,
tratamiento de problemas circulatorios y/o linfáticos…

e) Actuación preventiva: Prevención de caídas, prevención de problemas osteoarticulares, reeducación del suelo pélvico para incontinencia urinaria, tratamiento de amputaciones, acondicionamiento postural, cambios posturales, tratamiento de cicatrices…

Las indicaciones de la reeducación de las personas mayores tendrán en cuenta los
efectos fisiológicos, biológicos y psicológicos del envejecimiento, como un proceso natural, disminuyendo las capacidades generales de todos los sistemas del cuerpo. Por ello, requieren una evaluación precisa de las deficiencias, discapacidades y minusvalías del paciente.

La rehabilitación en geriatría pretende aprovechar las capacidades residuales y anular las secuelas invalidantes, con la finalidad de conseguir la mayor independencia e integración del anciano a su medio sociofamiliar. El trabajo interdisciplinar (geriatra, enfermera, fisioterapeuta, logopeda, psicólogo, terapeuta ocupacional…) es imprescindible, para garantizar la máxima autonomía al paciente.

Por todo ello, de una forma global, planteamos los objetivos del tratamiento fisioterapéutico para el paciente de tercera edad:

– Mejorar la calidad de vida.
– Mantener las capacidades residuales.
– Reintegrar al anciano a su medio natural.
– Aumentar su autoestima.
– Controlar y prevenir la(s) enfermedad(es) y sus factores de riesgo, complicaciones y/o secuelas.
– Recuperar la capacidad funcional.
– Adaptar la capacidad residual, modificando el medio para facilitarle las tareas diarias.

Puntualizado ésto, los problemas que se suelen tratar con menos frecuencia y son igual o más importantes que los típicos en geriatría, (como las fracturas de fémur, los trastornos de la marcha, fractura de Colles, movilidad articular…) son los que van asociados a muchas patologías neurológicas, como los problemas de la deglución y los trastornos vesico-esfinterianos. Ambos «efectos colaterales» pueden ocasionar una pérdida de la dignidad y autoestima del paciente que debemos evitar y reeducar.

Los problemas de la deglución se encuentran frecuentemente asociados a pacientes con A.V.C. que ven afectados los pares craneales responsables de la deglución. El abordaje de esta situación debe ser interdisciplinar ya que el tratamiento suele ser largo y repetitivo, varias veces a lo largo del día, lo cual obliga a la implicación de todas las personas que están alrededor del paciente (personal sanitario, cuidadores, familia…). El control de la cabeza será el primer objetivo a conseguir, ya que tendrá una importancia para evitar falsas vías de entrada y las complicaciones que conlleva ello. Para facilitar el paso del bolo alimenticio a la vía digestiva, es necesario dar el alimento al paciente en posición de sedestación o semincorporado, con ligera flexión de la cabeza. Esta postura favorece la subida de la laringe y el cierre de la glotis, evitando así el riesgo de obstrucción respiratoria. (equipo logopeda y fisioterapeuta). El fisioterapeuta deberá plantear ejercicios de control y facilitación de la musculatura masticadora, labios, lengua y musculatura de la cara. Asimismo, puede utilizar técnicas como el masaje, el biofeedback, la electroestimulación, la cinesiterapia activa y pasiva… En este tipo de reeducación, tiene especial importancia la buena colocación del paciente, ya que en función de la parálisis de la laringe, faringe o lengua, podremos jugar en las diferentes posiciones del cuello: inclinación y rotación.

Otro de los problemas que podemos encontrar asociado al paciente geriátrico con problemas neurológicos, es la incontinencia, que favorecerá un deterioro de la piel del paciente, con el consiguiente riesgo de formación de úlceras por presión. En este sentido son importantes los ejercicios de trabajo de control de la musculatura del suelo pélvico con baja presión interna, para evitar fugas. Se trabaja a nivel respiratorio, con la contracción del diafragma combinando la musculatura del suelo pélvico, también llamados ejercicios hipopresivos junto con los de Kegel. Las técnicas de electroestimulación y biofeedback no suelen ser muy utilizadas en geriatría por el rechazo que el paciente geriátrico suele tener a todo tipo de trabajo endovaginal, aunque los resultados cuando el se toleran son mejores.

Otra de las terapias poco seguidas en general es la fisioterapia respiratoria en el paciente geriátrico, donde la aplicaremos pensando en la obstrucción de las vías respiratorias, que se verá favorecida por el encamamiento del paciente y la pérdida de actividad de éste. En función del tipo de paciente que tengamos delante y del grado de colaboración del mismo deberemos escoger la técnica más adecuada.
Las técnicas que el fisioterapeuta tiene a su alcance para poder realizar la higiene
bronquial son:
– El clapping: La técnica de las percusiones tiene su utilidad cuando se tratan las acumulaciones de secreciones en las vias aéreas superiores (tráquea y bronquios). Su principal problema es el riesgo de colapso bronquial y cierre alveolar que puede provocar. Por este motivo, se limita a pacientes no colaboradores y siempre se debe realizarse con extrema suavidad.
– Posturas de drenaje: Francamente en desuso en geriatría, ya que tienen que ser mantenidas durante mucho tiempo para ser eficaces. Muchos pacientes no las tolerahttp://www.blogger.com/img/blank.gifrán porque tendrán asociados problemas coronarios (corazón derecho).
– Vibraciones: Pueden ser mecánicas o manuales. Preferiblemente, aunque se realicen con ayuda mecánica deben utilizar la mano como intermediario, ya que la sensación para el paciente será más agradable. Su efecto favorece el desprendimiento de las secreciones y por tanto su posterior eliminación.
– E.L.T.G.O.L. La espiración libre total con glotis abierta, se realiza en decúbito
infralateral, es decir con el pulmón que debemos drenar en contacto con la cama. Esta técnica descrita por el compañero belga Guy Postiaux, consiste en realizar maniobras espiratorias utilizando el diafragma con la glotis
abierta. Favorece la subida de las secreciones hasta ser eliminadas mediante la
tos o deglutidas pasando a vía digestiva. Está reservada únicamente a pacientes
colaboradores, pero sus resultados son excelentes y debe ser la técnica de elección para la higiene bronquial, por su inocuidad y eficacia.
– La tos provocada es una técnica que hemos adaptado del campo de la pediatría, para el paciente geriátrico no colaborador. En aquellos casos en que el paciente geriátrico no colabora con el fisioterapeuta o su grado de comprensión es insuficiente (por deterioro cognitivo), podemos utilizar esta técnica. Consiste en realizar una presión sobre la laringe que provocará de forma refleja la tos y la expectoración del paciente. Va asociada a ejercicios de respiración libres y relajación.
Otras técnicas que podemos utilizar en pacientes con problemas respiratorios pueden ser la elastificación de la caja torácica, la corrección de los trastornos posturales, espirometría de incentivo, trabajo de la capacidad respiratoria y el aprendizaje de la utilización del diafragma, músculo que realiza un 80% del trabajo inspiratorio.

Éste ha sido un pequeño resumen sobre la actuación fisioterapéutica a domicilio para pacientes con edad avanzada, ya veis que la actuación es bastante amplia, y si contáis con un equipo multidisciplinar o formáis parte de él, pues mejor, podéis coordinaros para lograr mejor los objetivos que os planteéis y optimizar la rehabilitación del anciano.

Salud-os y feliz lectura.

Recomendaciones para el cuidado del mayor en situación de dependencia

Recomendaciones para el cuidado del mayor en situación de dependencia FisioAso

ancianoMe parece fundamental por parte de la directiva que trate con personas mayores, (Asociaciones, residencias, centros de día, hospitales, asilos, ambulatorios, etc.) entregar un folleto informativo a todos los trabajadores que traten con pacientes/residentes o lo que sea (desde equipo sanitario, pasando por cuidador@s, celador@s, camarer@s, familiares, directiv@s y un largo etcétera), acerca de las RECOMENDACIONES PARA EL CUIDADO DE MAYORES EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA.
De ello ya se encargó en su momento el Tratado de Geriatría de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, que redactó las 15 recomendaciones más útiles para la vida diaria de las personas afectas, planteándonos como objetivos una atención de calidad, sin discriminación, debiendo tomar las medidas necesarias para garantizar el bienestar y la autonomia. El trabajo de cuidar no es fácil, exige en el profesional flexibilidad y apertura para enfrentarse a continuos retos emocionales, debiendo así aprender a conocer y enfocar sus sentimientos al tiempo que optar por el optimismo y entusiasmo por el bienestar de la persona bajo sus cuidados.
Cuidar y acompañar a una persona mayor dependiente plantea preguntas y reflexiones sobre la transitoriedad de la vida y despierta sentimientos de angustia, preocupación e impotencia. Por ésta razón, reconocer este contexto permitirá al cuidador asumir los retos de su trabajo y entablar una relación enriquecedora.
Y por ello, aquí os las dejo:

1.- Aceptar a la persona tal y como es, sin prejuicios de etnia, sexo, nacionalidad, procedencia, enfermedad u otros.

2.- Realizar un plan de cuidados diarios para desarrollar de manera sistemática. Esto facilitará tanto al cuidador como a la persona cuidada conocer el horario de actividades y ritmos adecuados, además de proporcionar seguridad a ambas personas. Los objetivos en el plan de cuidado deben ser justos, alcanzables y a corto plazo, no deben generar frustración en su planteamiento.

3.- En el plan de cuidado se deben tener en cuenta las preferencias y hábitos de la persona en situación de dependencia hasta donde sea posible.

4.- Actuar serenamente y competente. El trato debe ser respetuoso, profesional y humano. No obstante, también debe haber firmeza para evitar la sobreprotección, la cual suele fomentar aún más la situación de dependencia.

5.- Evitar la jerga infantil para hablar o dirigirse a la persona mayor. Referirse a la persona solamente ya con adjetivos como «bonito», «mi guapo», «mi guapita», o similares puede llegar a ser humillante, irónico y menoscaba la autoestima de la persona.

6.- La excesiva confianza no es positiva solamente porque la otra persona se encuentre en situación de alta dependencia. Es mejor un trato normal, con respeto y con intenciones de aprendizaje. La confianza siempre es un valor que se gana y depende de la relación de cuidado.

7.- Es importante que el profesional a cargo del cuidado se identifique por su nombre y rol, así podrá ser reconocido claramente por las personas que lo necesiten.

8.- Respetar la individualidad de cada persona. Es poco profesional catalogar a «todos» los mayores bajo un mismo denominador. Aunque puedan presentar problemas y enfermedades similares, cada uno es único.

9.- Es importante que el profesional de la geriatría esté dispuesto a escuchar, apoyar y explicar. El objetivo es facilitar a la persona a tomar sus propias decisiones. No se pide al profesional solucionar todos los problemas, porque ésto no está a su alcance. Por el contrario, dedicar tiempo a compartir las preocupaciones de la persona y su entorno familiar es el principio de apoyo emocional.

10.- Mantener el contacto visual y táctil. Dirigirse directamente a la persona y no tanto a su acompañante.

11.- No es necesario alzar la voz, a menos que haya problemas de audición.

12.- Para las personas hospitalizadas es fundamental brindar una buena acogida y proporcionar toda la información necesaria sobre el entorno y medio físico: explicar dónde están los timbres, baño, barandillas y otros).
Igualmente, presentar a sus compañeros genera confianza.

13.- Respetar la intimidad, reiterándose en el momento apropiado, por ejemplo en el baño, cuando hable con otro profesional y al recibir una visita.

14.- Se debe ayudar a la persona mayor sólo cuando sea necesario y se le debe estimular, en lo posible, para que intervenga en sus cuidados. Se debe reconocer su esfuerzo, aporte y experiencia.

15.- Ayudar es una tarea facilitadora, no sustitutoria. En geriatria, el cuidador facilita, no sustituye a la persona cuidada.

Gracias por el interés y la lectura. Feliz cuidado.

Dudas existenciales, dilemas éticos.

Dudas existenciales, dilemas éticos. FisioAso

Eutanacia fotos tematicas. Foto: Erik MezaTodo profesional sanitario tiene opinión acerca de la eutanasia, tema reabierto de nuevo tras la noticia del suicidio del enfermo crónico y terminal, que sufría un tumor incurable: «Son 15 minutos. Dejas de respirar. Y fuera». El artículo relata la entrevista de un periodista sobre las últimas horas de vida del entrevistado, analizando su calidad de vida y realizando un juicio acerca de la práctica de la eutanasia.

Dicha entrada va dirigida a reabrir el debate ético acerca de dicha práctica, desde todos los puntos de vista, ya sea conservador o más progresivo, no con el objetivo de solucionar el «problema» o polémica, sino con el afán de aprender todos los puntos de vista tanto a favor como en contra.

Algunos blogs a favor:

Muerte digna

My own corner and me

¿Sufrir o morir?

Entidades:
Asociación Catalana de Estudios Bioéticos

Asociación Internacional de Médicos Progresistas

Asociación Federal Derecho a Morir Dignamente

Sociedad Española de Cuidados Paliativos

Asociación Morir en Casa


Otros en contra:

Una reflexión sobre la eutanasia

Eutanasia: catálogo de mitos

La eutanasia y sus argumentos

La última teoría geocéntrica

MEDUSS Vida y Medicina

Dignidad Humana

Entidades:
Asociación en Defensa de la Vida Humana

Provida Valencia

Una vida, una esperanza

Provida

Asociación Española de Farmacéuticos Católicos

Federación Española de Asociaciones Provida

Asociación Médica Mundial

O simplemente un blog, casi en construcción, entero dedicado a ello: Eutanasia

Frases, «perlas» o reflexiones a tener en cuenta:

«La declaración de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe define la eutanasia como «una acción o una omisión, que, por su naturaleza o intención, causa la muerte con el fin de eliminar cualquier dolor».

«Si es el paciente el que solicita la eutanasia, debiéramos acceder. Sin embargo, se olvida que la enfermedad terminal coloca a los pacientes en situaciones muy vulnerables y, por lo tanto, su autonomía está comprometida. No sería, en consecuencia, una decisión libre; todos sabemos la angustia y la depresión que pueden acompañar a estas situaciones, lo cual nos permite ejercer verdaderamente la libertad y la autonomía. Además, se olvida también que nadie se ha dado la vida a sí mismo y, en consecuencia, uno no es dueño para decidir cuándo terminarla.»

«El antecedente de que en algunos países se permite y de que se haya legislado a favor de la eutanasia. Esas experiencias no han sido muy afortunadas, y una vez que se acepta el concepto de que uno puede matar a su semejante por enfermedad terminal, esto se extiende después a otras situaciones como malformaciones, debilidad mental, y mucha gente ve a esos seres humanos como parásitos de la sociedad. Las estadísticas de Holanda muestran que el 15% de los fallecidos mueren por eutanasia, y de estos, el 56% por «pérdida de dignidad», la cual no figura entre las causas justificables de eutanasia.»

«La vida, por otra lado, nos pertenece; es algo personal e intransferible. De igual manera la muerte es también algo personal e intransferible. Por eso realmente creo que puede afirmarse con propiedad qué el individuo muere su propia vida y su propia muerte.

«Si en verdad nos estimamos a nosotros mismos no iremos a aspirar jamás a que se nos compadezca por nuestro estado de miseria y de dolor. Es así que tenemos el derecho de vivir con dignidad y por lo tanto se asume que también tenemos el derecho de morir con dignidad.»

«Obligar a vivir en sufrimiento es peor que permitir morir en paz. Prohibir la eutanasia es legislar en contra del más débil, del que quiere morir pero no puede suicidarse, y provoca la continuación del sufrimiento. La penalización de está castiga severamente a quien hace un gran bien según la valoración subjetiva relevante de la persona que recibe el alivio de la muerte. Los que están en contra de la legalización de la eutanasia tal vez cambiarían de opinión si se vieran en una situación desesperada y necesitaran a alguien que les ayudara a morir. Participar en una eutanasia puede ser un acto de piedad.»

«La vida es un derecho pero no un deber u obligación»

«Si la dignidad depende de la percepción del enfermo, entonces es subjetiva. Cualquiera podría decidir cuándo y en qué condiciones su vida es indigna. Por lo tanto, la sociedad debería dejar de intentar prevenir los suicidios y de luchar, por ejemplo, contra la anorexia, pues una persona podría decidir que su vida con cinco kilos de más es indigna, y suicidarse lentamente.»

«El sufrimiento es parte de la vida y, aunque se debe luchar por acabar con él, el fin no justifica los medios. «Me preocupa que, al defender el derecho a la sedación final definitiva, lo hagamos de tal forma que contribuya a fortalecer el miedo al sufrimiento y, como derivada, la intolerancia de cualquier situación que nos pueda parecer dolorosa. Porque entonces podemos legitimar socialmente actuaciones que obedezcan más a una cultura de anestesia que a una cultura de dignidad en el vivir».

«Los participantes en los debates subrayan que debe respetarse la voluntad del enfermo. Que si el enfermo solicita que se le aplique la “muerte digna”, hay que respetar su decisión. Claro, pero lo que no dicen los defensores de la “muerte digna” es que sean los familiares, y no el medico, los ejecutores de la decisión. En este asunto, como en otros muchos, los “filósofos” que son invitados a los debates, o son unos ingenuos, unos ignorantes o unos manipuladores. Pretenden retomar el pensamiento de las culturas paganas -como en la Grecia clásica- para insertarlo y convalidarlo en la cultura moderna de tradición judeo-cristiana. No es de extrañar este pensamiento ante el avance del existencialismo, el ateismo y el agnosticismo que se está instalando en la sociedad internacional.»

Abierto queda el debate…
Saludos

COMUNICACIÓN CON EL PACIENTE DEPENDIENTE CON ALZHEIMER

COMUNICACIÓN CON EL PACIENTE DEPENDIENTE CON ALZHEIMER FisioAso

alportCoincidiendo que hoy es el Día Internacional del Alzheimer (21 de Septiembre) y una vez planteado el tema de la comunicación con el paciente cognitivamente sano, os invito a leer acerca de las pautas a seguir delante un enfermo con Alzheimer y su deterioro cognitivo.

La Enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurológica crónica y degenerativa, cuyos síntomas tienden a la invalidez funcional del paciente, por lo que cada vez es mayor la dependencia de sus cuidadores, familiares, personas del entorno, etc. y exige una dedicación cada vez más exclusiva.
Ésta enfermedad, con el tiempo afecta a todos los aspectos de la vida de la persona: cómo piensa, siente, se relaciona, actúa, etc… Es difícil predecir cuáles son los síntomas que tendrá, el orden en el que aparecerán, o la velocidad de su progresión. Algunos de los cambios que normalmente padece un enfermo de Alzheimer pueden ser:

Cambios en habilidades mentales: la enfermedad de Alzheimer afecta a la habilidad de una persona para entender, pensar, recordar y comunicar. Olvidará cómo se realizan tareas sencillas que ha estado haciendo durante años o tendrá dificultad para recordar el nombre de las personas, dónde está o cuál era su profesión, etc…

Cambios emocionales y en el estado de ánimo: estos pacientes, suelen ser poco expresivos y algo retraídos. Pierden su habilidad para controlar su estado de ánimo y sus emociones(exaltación como tristeza).

Cambios en la conducta: los cambios en las capacidades mentales y el estado de ánimo provocarán cambios de conducta. Estos cambios en el comportamiento se refieren, por ejemplo, a acciones repetitivas, esconder objetos, búsqueda constante de algo o alguien, desnudarse, trastornos del sueño, discutir, cierta agresividad o conductas sexuales inapropiadas. Es importante tener en cuenta que estos cambios de conducta no son intencionados sino que son causados por la enfermedad.

Cambios en la capacidad física: Los cambios que se producen a nivel cerebral, afectarán a su capacidad física incidiendo en su coordinación, observándose una manera distinta de moverse, de caminar, expresiones gestuales diferentes, etc.

Comunicarse con una persona con Alzheimer es un reto, la capacidad de comunicación se va transformando paulatinamente. Así, de una comunicación normal en los estados leves, se pasa a una comunicación oral cada vez más difícil y escasa, para acabar en comunicación no verbal en las fases avanzadas. De todas maneras, hay que motivar al enfermo a mantener el contacto con el resto de personas aunque sus capacidades estén mermadas.

Saber cómo hay que comunicarse es importante. Será necesario utilizar diferentes maneras para hacer que le lleguen los mensajes, porque la persona cada vez será más incapaz de expresar sus ideas en palabras, además de no entender lo que se le está diciendo(se le puede “hablar” mediante acciones y expresiones)
La comunicación, por tanto, requiere paciencia e imaginación.

Puntos claves para mejorar la comunicación con el enfermo de Alzheimer
pueden ser:

1. Establecer el escenario.
La comunicación siempre es más fácil si no están pasando otras cosas al mismo tiempo. Se debe mantener el espacio que le rodea tranquilo y silencioso. Por ejemplo, si la televisión o radio está distrayendo a la persona que padece la enfermedad, se debe apagar.

2. Llamar su atención
Hay que acercarse a la persona despacio y de frente. Suavemente, tocar su mano o su brazo para llamar su atención. No hay que empezar a hablar hasta que se sepa si está preparado para escuchar.

3. Contacto visual
Situarse de frente y a la altura de los ojos del paciente, manteniendo así el contacto visual. Esto hará que resulte más fácil al paciente entender lo que se le está diciendo.

4. Hablar claro y despacio
Es mejor emplear frases breves y muy sencillas. Muchas personas tienen costumbre de hablar en tono muy alto a las personas mayores, aun no teniendo problemas de audición. Hay que tener cuidado, pues al hablarles demasiado alto, pueden pensar que se les está regañando.
Otro de los errores que no se deben cometer, es tratar a la persona como a un bebé con un vocabulario “infantilizado”. No utilizar frases como: “¿estamos listos para nuestro baño?”.
Esto hace que la persona se sienta totalmente dependiente de otra. Lo correcto sería:
“¿está usted listo para ayudarme a bañarlo?”.

5. Enviar un solo mensaje
Se debe mantener una conversación sencilla, no incluir muchos pensamientos e ideas al mismo tiempo. Hay que dejar que una tarea esté terminada antes de hablar de otra cosa y no dar muchas opciones. Las preguntas que se pueden contestar con un “si” o un “no” son mucho más fáciles de contestar que las preguntas abiertas. Por ejemplo: “¿Te gustaría tomar sopa para cenar?” más fácil que “¿Qué quieres para cenar?”

6. Estar atento a las reacciones
Las reacciones que tenga cuando se le envía un mensaje pueden dar una idea de lo que entiende. Se debe poner atención a las expresiones de su cara; si el enfermo tiene dificultad para expresar una idea es muy importante prestar gran atención a los gestos, muecas, expresiones faciales, etc.
Y si la persona tiene dificultad para encontrar una palabra precisa, es mejor ayudarle, porque le resultará menos frustrante que dejarle luchar para que la encuentre él mismo.

7. Repetir la información importante
Si la persona no ha entendido el mensaje en un primer momento, repetirlo, utilizando las mismas palabras.

8. Comprensión hacia el paciente
Hay que evitar gritar y levantar la voz así como corregir o enfrentarse al comportamiento extraño, porque recordemos que la conducta no es deliberada. Los enfermos de Alzheimer no quieren comportarse como lo hacen. Se debe neutralizar la situación utilizando la técnica de distracción, como cambiar de tema, ir a dar una vuelta para “buscar” el objeto perdido, ofrecer una comida favorita, etc.
No se deben solicitar cosas que el enfermo no pueda comprender. Si queremos proponerle una tarea debemos empezar mostrándole como puede realizarla y luego ayudarle a conseguirlo mediante instrucciones.

9. Moderación
Hay que tratar de no discutir ni razonar, recordando que la enfermedad afecta a la memoria y a la capacidad mental de pensar con lógica. En lugar de eso, hay que asumir y confirmar. Las discusiones pueden hacer que la persona se vuelva más susceptible y adopte una actitud defensiva e incluso agresiva.

Comunicación con el paciente (4ª parte)

Comunicación con el paciente (4ª parte) FisioAso

images5- LA COMUNICACIÓN ES SIMÉTRICA O COMPLEMENTARIA

Como se comentaba en entradas anteriores, la relación profesional sanitario-paciente no es simétrica. Hoy por hoy, a pesar del progresivo deterioro del rol social de los profesionales de la salud, éstos tienen mucho más poder que el paciente.

Por ello, cuando no hay acuerdo entre la opinión de ambos, el paciente suele expresarla inicialmente de forma suave. Si el profesional impone su criterio, en muchas ocasiones, el paciente calla, pero no por ello estará de acuerdo.
No olvidemos que tanto el profesional como paciente tienen su propio criterio y que si no se expone en común, difícilmente el paciente hará caso, tendrá menos mejoría y volverá más veces a la consulta y con más exigencias.
Es importante que se llegue a acuerdos, es uno de los puntos de vista que puede plantear cambios más radicales en la forma de abordar el tratamiento. El paciente debe participar en la toma de decisiones, implicándolo en todo el proceso de rehabilitación.

El profesional de la salud además debe buscar activamente la aceptación del propio paciente en los siguientes aspectos:
• Diagnóstico médico o planteamiento de la pauta terapéutica.
• Tratamiento propuesto o pauta terapéutica.

Comunicación con el paciente (3ª parte)

Comunicación con el paciente (3ª parte) FisioAso

images3- LA NATURALEZA DE UNA RELACIÓN DEPENDE DE CÓMO SE ORDENE LA SECUENCIA DE ACTOS COMUNICATIVOS.
Siempre influyen las experiencias previas entre el profesional y el paciente, y cómo el paciente haya interactuado con el profesional de la salud en anterioridad.
Por eso siempre existe una predisposición más abierta a recibir tanto los consejos del profesional, como el tratamiento de éste. Y es que la experiencia es un grado.
Todas las circunstancias anteriores tendrán efecto sobre el nuevo encuentro con el profesional de la salud.


4- LA COMUNICACIÓN HUMANA ES TANTO VERBAL COMO NO VERBAL
.

Se entiende por comunicación no verbal a toda conducta, gesto, postura, movimiento, expresión, mímica… que intencionadamente o no, está cargada de significado y que puede trasmitir información a cerca de la persona que lo emite. Sólo el 30% de lo que se expresa diariamente se hace mediante Comunicación Verbal. El resto se realiza por Comunicación No Verbal.

Componentes de la comunicación no verbal:

1)Escenografía: El espacio y entorno en el que se desarrolla la actividad laboral es importante cuidarla, por su relación con la intimidad, la confidencialidad y la satisfacción del paciente. Se debería cuidar también el color de las paredes, mobiliario, cuadros, dibujos, plantas, música ambiental…


2) Imagen del paciente
: La imagen del paciente influye en como va a ser tratado. En los tratados clásicos de Comunicación no verbal se describe; que a igualdad de conocimientos, los alumnos “guapos” obtienen mejores notas, y a igual delito, los delincuentes “guapos” reciben mejores sentencias. Todos los lectores en este momento podéis imaginar pacientes con aspecto agradable y desagradable. Es importante reconocer los estereotipos negativos que tenemos cada uno e intentar reconducirlos, o por lo menos tener en cuenta que es una estereotipia del profesional de la salud, y que ha de tenerse un especial cuidado en atender adecuadamente al paciente, para evitar errores clínicos y mala praxis.

3) Imagen del profesional: La imagen del profesional que atiende al paciente también influye en la comunicación. El profesional tiene derecho a expresar su forma de pensar en como vestirse y arreglarse, pero debe tener el mismo respeto que se le pide al paciente (como mínimo aspecto aseado).
Es básico referirse a las características del profesional que realiza la entrevista, ya que son un aspecto fundamental en la interacción entre el entrevistador y el paciente e influirán en la comunicación. Diversos estudios (Balint, entre otros) demuestran que la adquisición y mejora de dichas características son, de por sí, ya terapéuticas.
Las características del entrevistador son:

Cordialidad-calidez

Es un aspecto esencialmente no verbal e implica el clima que rodea el encuentro.
Influyen el recibimiento, el saludo y la despedida.
Es importante la posición del cuerpo, la mirada atenta, el gesto afable. También afectan las características del habla como son el ritmo, tono…, así como dirigirse al paciente por su nombre.

Bidireccionalidad

Proceso de averiguar conocimientos, creencias, expectativas, miedos, etc., del paciente respecto al problema que plantea, permitiéndole que realice preguntas, que pida aclaraciones. Es decir, una comunicación en las dos direcciones.

Concreción

Capacidad del profesional para delimitar los objetivos mutuos y compartidos en la comunicación.

Respeto

Aunque las creencias y miedos del paciente parezcan poco justificadas no debe hacerse burla o menospreciarlas.

Además, hay que tener en cuenta como se distribuye el espacio entre el entrevistador y el paciente, la denominada proxémica o territorialidad. Es muy importante la cercanía, hecho que favorece la comunicación, aunque hay que evitar invadir el espacio burbuja (situado entre 15 y 45 cm, según el perfil del paciente-individuo). Este espacio no debe ser invadido sin contar con el permiso del paciente, así como no hacerlo de manera brusca. De todas maneras, en nuestra profesión, al estar en contacto permanente con el paciente durante los tratamientos, éste espacio a medida que hay confianza se reduce progresivamente.

Otro punto que hay que destacar, hace referencia al lenguaje del cuerpo, o parte kinésica. Interesa sobre todo saber diferenciar entre posturas abiertas (aspecto relajado, ligeramente inclinado, mostrando interés…), y posturas cerradas (brazos cruzados, piernas cruzadas, echado hacia atrás en la silla…), conociendo que estas últimas dificultan la comunicación.
Cuando un paciente se cierra, deja de estar receptivo, por lo que no es posible seguir interactuando con él. En ese momento hay que parar y plantearse que es lo que se ha dicho para que el paciente reaccione de esa manera.

– Expresión Facial. La cara presenta una gran capacidad de expresión emocional. Se considera que tiene dos sectores independientes (separados por la nariz). Siempre se ha enseñado a las personas filtrar las emociones, por ejemplo “sonreír estando triste”.
La zona superior (los ojos), es más difícil de ser filtrada, por lo que es importante que el profesional esté atento a posibles disonancias entre ambas partes de la cara (los ojos y la sonrisa).

– Contacto visual facial. Cuando dos personas se comunican, se miran a los ojos. Si se fija la mirada directamente en los ojos del interlocutor, éste se sentirá incomodo o responderá como si lo estuvieran agrediendo. Es por esto que se suele mirar en barridos de unos pocos segundos, dirigiendo luego la atención a otras partes de la cara. La mirada, entre otras funciones como ser indicador de la escucha activa, regula el acto comunicativo, es fuente de información y expresa emociones. Cuando se habla con el enfermo, no hay que acosarlo con la mirada, es adecuado colocarse a su altura para establecer una mirada horizontal.
Mira más el que escucha. Esto es importante recordarlo porque cuando se escucha al paciente, hay que prestarle atención, y para eso hay que mirarle. A veces no se hace porque la relación profesional sanitario – paciente no es simétrica, teniendo más poder el primero.
Finalmente se ha comprobado que la mujer tiene más capacidad para realizar contacto visual facial que el hombre.
La expresión de la cara tiene gran importancia para la transmisión emocional y la captación de impresiones y juicios del otro, reflejado por los movimientos faciales perceptibles (cambio de posición de las cejas, de los músculos faciales, de la boca, etc.), como de los imperceptibles (contracción pupilar, ligera sudoración).
Los movimientos de la cabeza afirmativos revelan mensajes diferentes como: “te escucho”, “te comprendo y estoy de acuerdo”; de tal manera que el enfermo percibe que se está realizando una escucha activa.
Gestualidad: Comunicamos a diario con nuestro cuerpo, con movimientos que expresan algo asociados a nuestra cultura; como por ejemplo señalar con el pulgar del dedo hacia arriba (señal OK), pasar el dedo por la garganta (señal de corte de cuello), dedo arriba – abajo.
Otros reguladores que limitan el flujo comunicativo (no mirar al paciente para que este deje de hablar).
Algunos ilustradores, que describen y apoyan los contenidos verbales. Por ejemplo: “recogí poca cantidad de orina”, a la vez que se pronuncia esta frase se dibuja espacialmente con la mano, dejando entre los dedos pulgar e índice poco espacio para indicar poca cantidad.
Y finalmente los adaptadores, que amortiguan la tensión interior e indican inseguridad o ansiedad por parte de quien los usa. Por ejemplo: taparse la boca al hablar…

Sincronía: Cuando un paciente esta en conexión intensa con el profesional, es frecuente que se produzcan situaciones sincrónicas, en las que realiza movimientos similares y al mismo tiempo que el profesional, ya sean especulares o no.
Su presencia indica que existe una buena relación entre ambos, y que el paciente está receptivo para recibir información, negociar o interactuar de cualquier forma.

Sintonía: Cuando llega un paciente ansioso, se tiene en ocasiones tendencia a estar ansioso, y cuando lo hace un paciente agresivo, el profesional se tiende a alterar.
Es decir se tiende a sintonizar emocionalmente con el interlocutor. También se ha comprobado, sin embargo, que si el profesional es capaz de mantener una actitud relajada y tranquila, el paciente tiene tendencia a sintonizar con la actitud del fisioterapeuta.

Finalmente y para acabar, el paralenguaje (como son las inflexiones de la voz que transmiten
emociones, el timbre, las modulaciones, etc.), que acompaña al lenguaje verbal.

El volumen de la voz: que debe ser cálido. Cuando la voz surge en un volumen elevado, suele ser síntoma de que el interlocutor quiere imponerse en la conversación, y está relacionado con la intención de mostrar autoridad y dominio. El volumen bajo sintomatiza la intención de no quiere hacer el esfuerzo de ser oída, con lo que se asocia a personas introvertidas.

– El tono: La cualidad del tono que interesa al dirigirse a una persona enferma es el tono afectivo, esto es, la adecuación emocional del tono de voz utilizado en la conversación. El tono es un reflejo emocional, de forma que la excesiva emocionalidad ahoga la voz y, el tono se hace más agudo.

– El ritmo: El ritmo se refiere a la fluidez verbal con que se expresa la persona. El ritmo cálido, vivo, modulado, animado, está vinculado a la persona que se presta para el contacto y la conversación. En la vida normal, el ritmo lento o entrecortado, revela un rechazo al contacto, un mantenerse a cubierto, un deseo de retirada, y frialdad en la interacción.
Cuando lo verbal (“la letra”) y lo no verbal (“la música”) dicen lo mismo (van en la misma dirección), el mensaje llega claro y nítido.

Documento sobre Comunicación No Verbal para descargar de Flora Davis.

Comunicación con el paciente (2ª parte).

Comunicación con el paciente (2ª parte). FisioAso

Ruido 2- NO SÓLO ES IMPORTANTE EL CONTENIDO, SINO EL AMBIENTE QUE RODEA EL MENSAJE Y LA RELACIÓN ENTRE LOS COMUNICANTES.
La dificultad de comunicación que se puede hallar en éste axioma son los ruidos y las interferencias.

a) Ruidos:

Recepción inadecuada:
Probablemente no es la primera vez que un paciente llegue en un estado agresivo a la consulta, puede que provenga de un centro con largas colas de espera, trato despersonalizado, falta de implicación del equipo sanitario, etc. Eso hace que la persona manifieste un estado agitado más normal de lo común, hecho que el profesional tiene que aplicar los 5 sentidos al recibir al afectado.

Demasiada gente en el entorno:
Hay determinadas horas del día en las cuales se produce una acumulación de personas en el lugar de trabajo, hecho que provoca un aumento de ruido base que conlleva al incremento de ansiedad.
Está comprobado que la música ambiental disminuye el ruido, el volumen y el estrés de los pacientes y trabajadores.

Interrupciones:
Uno de los elementos que disminuyen de forma más intensa la satisfacción del usuario y las posibilidades de establecer una comunicación eficaz es la falta de intimidad. Por desgracia son frecuentes las interrupciones, tanto por la entrada de otros profesionales, pacientes, proveedores, representantes, personal ayudante… así como por las llamadas telefónicas.

b) Interferencias cognitivas
Nos referimos a las interferencias cognitivas a las dificultades en la comunicación provocadas por los mismos efectores de ésta, es decir, nosotros mismos y el paciente.

Incapacidad del paciente para expresarse.Bien por problemas psíquicos o por discapacidad manifiesta del paciente, tipo Alzheimer, demencia senil, disfasia, etc. (aunque es frecuente que estos pacientes acudan acompañados), dificultan o directamente no pueden manifestarse adecuadamente por no serle facilitadas las condiciones para ello. Este puede ser el caso de profesionales que intimidan con la mirada, que cortan la conversación, que no aceptan las opiniones del paciente, o que demuestran con su actitud que lo que éste cuenta no tiene ningún interés para él.

Creencias o convicciones sobre aspectos del enfermar y sanar.
Es importante que el profesional se plantee frecuentemente dichas cuestiones, puesto que los pacientes no tienen porqué estar bien informados sobre sus dolencias. Popularmente se suele consultar antes a amigos, familiares e incluso Internet, antes que ir a profesionales de la salud.
De todas formas, las convicciones deben ser consideradas por el profesional, aunque éstas no sean compartidas y deba reconvertirlas. En ningún caso estará justificado hacer burla o menoscabo del esquema de valores del paciente.

Creencias del entrevistador tendentes a ignorar los aspectos psicosociales de los pacientes.
Hay profesionales de la salud que se consideran solo eso: “profesionales de la salud”. Por lo que desprecian todo lo que no es puramente clínico.
Sólo se preocupan de aspectos técnicos, hablando en un lenguaje que el paciente no está acostumbrado a oír. Los argumentos que se dan para este tipo de conductas es que son problemas que no tienen solución ni tiempo, y que no están formados para abordarlos (esto último puede ser un argumento válido en algunos profesionales, pero no nos excusaría de no hacerlo).
Habría que dedicar más tiempo a abordar aspectos psicosociales y familiares de los pacientes, no debe olvidarse que son personas, que les gusta ser tratadas como tales y que dicho conocimiento puede suponer una información valiosa para el profesional.

c) Interferencias emocionales

Paciente afectado por un trastorno mental o emociones extremas.
Este tipo de pacientes requiere un abordaje específico, siendo muy importante la contención emocional del profesional y la adaptabilidad a la situación del paciente.

Entrevistador disfuncional.
Existen profesionales sanitarios que tienen muchas más situaciones conflictivas que otros. Esto podría deberse a que presentan algún tipo de déficit en habilidades sociales (hostilidad, antagonismo, no respetar las opiniones de los pacientes…). Éste tipo de profesional no suele ser consciente de su disfuncionalidad, y culpa al paciente de las situaciones que se provocan. Mientras no acepte su carencia, es muy difícil que este profesional pueda abordarla y superarla.

d) Interferencias sociales
Se da cuando existe una notable diferencia sociocultural entre el paciente y el profesional de salud. Se ha comprobado que se gasta más tiempo dando información al paciente cuanto éste es de nivel socio-económico más elevado.
Cuando el paciente, por el contrario, es de un nivel socio-económico más bajo, puede hacerse menos caso, asumiéndose: “total, no me va a entender”. Sin embargo es importante conocer que pacientes con escaso nivel cultural, necesitan más tiempo para aprender la información y un lenguaje lógicamente adaptado a su nivel.

Comunicación con el paciente

Comunicación con el paciente FisioAso

showimage.phpUna vez demostrada la importancia de la comunicación y del trabajo multidisciplinar, hay que plantearse una buena relación con el paciente, más allá del mero intercambio de información.

Para abordar la comunicación entre profesional de la salud-paciente, hay que mencionar al sr. Paul Watzlawick quien desarrolló la Teoría de la comunicación humana, la cual describió y decidió organizar en 5 axiomas.


1- ES IMPOSIBLE NO COMUNICARSE:
Todo comportamiento es una forma de comunicación. (De hecho, aunque estés en silencio, siempre estás diciendo algo, comunicar es impepinable).
Desde el primer momento que nuestro paciente entra por la puerta (ya sea del despacho, clínica, oficina, etc), ofrece información: como entra, como camina, como se sienta, como se dirige hacia nosotros, qué dice, como lo expresa, etc. Siendo el lenguaje no verbal, el 85% de nuestra comunicación, es especialmente importante que aprendamos a valorarlo, ya que puede estar aportando contenidos que pueden ser útiles a la hora de explorar las actitudes y predisposición de la persona que estamos atendiendo.

Esta vía, es la menos controlable desde el lado consciente y nos permitirá evaluar con mayor profundidad en qué medida la persona se encuentra cómoda en la consulta, entiende o se compromete con la línea terapéutica indicada, y la alianza existente entre ambos. Ya que estos factores, sin duda, influirán en el desarrollo del tratamiento y la colaboración, se hace necesario explorar las creencias, emociones, objetivos y expectativas mediante todas las habilidades comunicativas que tengamos a nuestra disposición: la escucha activa, las habilidades de apoyo narrativo y algunas técnicas para mejorar la comunicación, en caso de detectar resistencias.

a)
Escucha activa del profesional:

Aproximadamente el 75% de los pacientes que vienen a la consulta, comentan antes sus síntomas y creencias con sus familiares y amigos. Éstos les aconsejan y se construye una idea propia (muchas veces no acertada) sobre la enfermedad y tratamientos.
Preguntarle sobre esta idea preconcebida permite un vaciaje previo de la información pre-elaborada por parte del paciente, permitiéndonos de paso, explorar el ideario creado respecto al problema y detectar posibles barreras, como falsos mitos o creencias erróneas.

Una buena aplicación de la, ya bien conocida, escucha activa, aportará confianza al paciente, y percepción de comprensión e interés por nuestra parte, y a la vez, nos facilitará la extracción de información muy relevante, mediante preguntas y resúmenes. En general, es el ingrediente que nunca debe faltar como base para una buena interacción.

¿Sabes escuchar?

b) Habilidades de apoyo narrativo:

Mantener a lo largo de la entrevista una actitud empática, en la que no se enjuicia al que habla es imprescindible para facilitar la narración de la persona que tenemos delante.No hay que confundir con los juicios de valor o seguridades prematuras («hiciste lo que pudiste», «todo saldrá bien, descuida»).

Es especialmente importante que nos esforcemos por no interrumpir mientras nos hablan ( algo bastante común en cualquier interacción humana) tratando de esta manera de mantener un estado de «baja reactividad», una pauta útil para rebajar la dichosa reactividad es dejar un lapso de 2 segundos entre un turno de habla y otro.

A lo largo de su exposición, podemos hacerle saber que le seguimos,mediante la Facilitación con breves verbalizaciones («ajá», «comprendo», «continúe», etc) apoyadas mediante refuerzos gestuales, como por ejemplo, asentir con la cabeza. ¡Ojo! No confundirse con otras facilitaciones tipo «siga, siga, siga…» con prisas, o cerradas como «¿está usted bien del todo?», que orientan el sentido de la respuesta del paciente y provocan incomodidad.
Una buena premisa para entenderse bien con otra persona es «No dar nunca nada por sentado». Esto quiere decir que aunque hablemos el mismo idioma, puede que no atribuyamos las mismas características a una misma palabra. Para asegurarnos es conveniente usar la Clarificación mediante preguntas como «¿que entiende usted por…?», «¿Que ha querido decir con….?» y quizás asumir como nuestras esas expresiones para facilitar un mejor entendimiento, ajustándonos a su registro linguístico y promoviendo una mayor sincronía entre ambos.

Por otra parte, podemos usar la repetición de una frase para señalar un hecho que consideremos importante, o en el que queramos enfocar la atención de la persona, quizás para resaltar un elemento, disfuncional o no ,en su vida cotidiana, y que afecta a la problemática. Como por ejemplo, que la persona empeore o su malestar se manifieste antes o después de situaciones con una alta carga emocional ( » de manera que las nauseas sucedieron la noche anterior al examen»)

En ciertos momentos, paradójicamente, podemos reducir nuestro nivel comunicativo al mínimo mediante silencios funcionales, para permitir un espacio de reflexión a la persona en un momento de confusión o en el que necesite reorganizar sus ideas antes de exponerlas, evitando así, ser directivos y que aquello que exponga sea genuino.

c) Cuando parece que algo no funciona:

Como bien sabemos en nuestra profesión, a veces la comunicación no fluye adecuadamente, percibimos malestar o incomodidad, y a veces no proviene solo del otro lado.
Son las temibles resistencias.


Una resistencia suele aparecer cuando alguien se mete en un espacio interno ajeno antes de que éste esté preparado para la incursión o bien se entra como un elefante en una cacharrería, es decir sin delicadeza o en términos impositivos, en resumen, es una barrera erigida que deviene de una sensación de pérdida de libertad. Por supuesto hay personas que son más sensibles a manifestar resistencias o digamos que su umbral es más bajo, por su carácter, sus experiencias previas, etc. Pero si lo que pretendemos es asistir con calidad, debemos tener en cuenta precisamente lo diferencial y único de la persona con la que estamos participando en el proceso terapéutico.

Si aparecen estas dificultades, no está de más que realicemos primero un «pequeño» autoexamen, analizando primero nuestras propias resistencias, y no negarlas, pues seguramente están ahí.

Aquí os dejo algunos errores frecuentemente cometidos y que facilitan la aparición de nuestras «queridas amigas»

– No hacer partícipe a la otra persona del proceso hará que éste sea menos legítimo y más ajeno a él, siendo su compromiso mucho menor. Recordemos que nosotros somos los profesionales, pero que no por negociar perdemos capacidad de actuación, sino más bien todo lo contrario.
-Sobreargumentar o discutir sobre la necesidad de cambiar hábitos, conductas, etc.
– Reñir, sermonear, imponer la obligatoriedad de dicho cambio o comportarnos de forma paternalista ante el incumplimiento de las pautas acordadas.
-Focalización prematura en el tema que es preferente para el profesional y no para el/la paciente.
– Perder tiempo buscando culpables para el problema.

Interiorizar la visión de percibirnos como iguales al otro, como un equipo que lucha contra algo y reflejar esta horizontalidad en nuestras interacciones y actitudes para con esa persona, nos ayudará a no caer en «trampas de experto/a» en las que nos limitaremos a ofrecer soluciones que solo crearán agentes pasivos de cambio y en la que las pautas están descontextualizadas, siendo al final ineficaces.

¿Por qué trabajar en equipo?

¿Por qué trabajar en equipo? FisioAso

KWXSwTras un periodo de relfexión al leer tantos posts y entradas de diferentes blogs en salud (cabe destacar que están en auge), he decidido aventurarme de nuevo en la escritura de nuevas entradas.
Y que mejor manera que empezar de nuevo, tratando la comunicación y el trabajo multidisciplinar, tema ya tratado en otros blogs (liderazgo en rehabilitación, fisioterapia y salud-os, ésto no tiene buena pinta, etc. ) que abren debate tanto aquí como las representaciones profesionales de diferentes gremios de la salud. ( SERMEF y Consejo General de Fisioterapeutas de España )

Y es que en el sistema sanitario, puesto que el médico ha dejado de trabajar sólo ya hace varios siglos, la comunicación entre médico-paciente, profesional-paciente y médico-profesional ha cobrado especial importancia para optimizar al máximo la eficacia del trabajo.

Pero existen varias mellas que tienen consecuencias graves, dificultando el juicio profesional, erradicando la comunicación y en definitiva, la mala praxis que afecta un interés común: el paciente. Como ejemplos pondríamos miles, experiencia de los trabajadores, prejuicios, información demasiado extensa o poco clara, falta de tiempo de escucha, momentos inadecuados…

El médico (normalmente líder del equipo multidisciplinar) puede manifestar cierta inseguridad por la propuesta, miedo a no resolverlo, a agravarlo, a perder credibilidad o protagonismo, y a ser juzgado. Pero hay que contrarrestar esas inseguridades y debe quedar claro que no está en tela de juicio, que la decisión final será suya y que nuestras actuaciones (las del fisioterapeuta) estarán basadas en la evidencia científica (puesto que en algunos sectores, utilizan pseudociencias no demostradas en bases de estudios fiables).

Hay que tener paciencia, las propuestas deben ser valoradas y consensuadas por todo el equipo (todos a una como Fuenteovejuna), y posteriormente respaldar al profesional que las aplique obteniendo unos resultados que deben ser expuestos a crítica constructiva (replantear si ha funcionado o no) y así, día a día mejorar obteniendo resultados positivos.

Para todo éste sistema, es evidente la necesidad de un trabajo contínuo y coordinado entre los integrantes del equipo, por ello, el desarrollo de estrategias de cooperación y participación en objetivos comunes de salud (tanto a corto como largo plazo) producirán beneficios directos a los pacientes que tratamos.
Esa comunicación y cooperación de los profesionales expertos, es un requisito para la calidad de la atención sanitaria dado que el conocimiento experto de las enfermades y todos los aspectos que la rodean, se ha demostrado que no es patrimonio exclusivo de ninguna profesión sanitaria.

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