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Movimiento y dolor

Movimiento y dolor FisioAso

BFjVVYzCMAAWeBFEl fin de semana pasado, 16 y 17 de marzo, de nuevo asistiendo a cursos actualizando conocimientos, ésta vez tocó saber más sobre dolor, y como no podía ser de otra manera, tomando como referencia a Arturo Goicoechea, continúo el feroz reciclaje con el objetivo de poder ayudar tanto a mis pacientes así como un aprendizaje apasionante para completarme como profesional. Y todavía lo que me queda…

Realizar una entrada resumen del curso es realmente imposible, ya hay mucho escrito sobre ello, así que «soltaré» unos cuantos conceptos cual índice se tratara, completándolo con entradas en el blog del Dr. Goicoechea, para crear al menos una entrada diferente, donde se encontrarán los conceptos desarrollados en su página. Ya no sólo pensando en vosotros, lectores, sino que me sirve a mí como guía para poder desarrollar así una «buena» clase para mis alumnas/padecientes. Así que allá vamos:

Exploración: vimos cómo una serie de organismos pluricelulares con tubos neurales «simples» desarrollaban el movimiento en busca de seguridad y alimentación (las ascidias), con el objetivo de ver la evolución de los seres vivos con un sistema nervioso consolidado donde cumplían unas funciones mínimas: la exploración, seguridad, alimento, emparejamiento y evitación de daño. Observamos que diferentes individuos de un mismo colectivo (peces) contienen conductas exploratorias mayores comparado con otros, dando como clave la formación alta de dopamina. Ya empezamos a ver que hay unos más «espabilados» que otros, y con el bloqueo de la dopamina el individuo tiende hacia la supervivencia sin esfuerzo. Un ejemplo, en Parkinson, vemos personas con enlentecimiento del movimiento, «apagados» y con tendencia hacia un estado más bien estático… Dolor y movimiento

Acción: diferencia entre movimiento y acción, donde define el movimiento como un suceso físico que puede ir sin intencionalidad (aunque a mi gusto el movimiento siempre tiene un objetivo, no consumiremos energía «de gratis»), mientras que la acción conlleva una conducta con un objetivo, un coste, una probabilidad de éxito y un riesgo. Sin embargo, una acción puede ser la quietud, la decisión de no moverse, la evitación. Entra en juego el sistema recompensa.

Cultura: el ser humano tiene componente social, eso lo sabemos todos, pero no me había planteado hasta ahora como lo relacionamos directamente desde la perspectiva biológica. La cultura tiene componente biológico, nuevos conectomas (sinapsis neurológicas) que se realizan cada dos por tres en el sustrato del cerebro individual, que significa un aprendizaje adquirido que puede ser trasmitido a otro cerebro. Padres que enseñan a sus hijos, maestros, profesionales de la salud… El conocimiento e información corre, posándose en cerebros perceptivos que gracias a la neuroplasticidad, conectan y sedimentan el conocimiento en forma de sinapsis en un cerebro. La suma de ellos, formando redes sociales, ya sea en un mismo momento, o de generación en generación, conforman la cultura. (Iatrogenia cultural)

Aprendizaje nociceptivo: Al nacer, como «tábula rasa» (bueno, rasa del todo tampoco, que ya tenemos algún que otro aprendizaje a mi parecer) tenemos una dependencia total a la culturalización, dependemos de los padres para aprender y establecer nuevos conectomas, nuevas sinapsis trabajadas que nos darán experiencia y funcionalidad. Transmisión directa de la cultura de nuevo, y el dolor no se salva, porque hay relación directa entre dolor, aprendizaje, cultura, conectividad y cerebro. El cerebro es un escolar, un buscador de conocimiento, un científico, un generador compulsivo de hipótesis. El problema no es si aprende o no aprende. Siempre aprende. El problema reside en el qué. Los significados: aprendizaje nociceptivo

Falacia mereológica: el cerebro tiene tendencia a establecer correlaciones directas de causalidad, toma la parte por el todo. Si un hecho B sucede (dolor en rodilla) sigue tras otro A (hoy llueve), corremos el peligro de atribuir causa a la coincidencia, una asociación forzada por falta de información. Damos relevancia al hecho dejando de lado la información escondida, la correlación es diferente a la causalidad. Un ejemplo claro, la reducción del volumen cortical en dolor crónico es una consecuencia, no la causa, por eso hay que dirigir la intervención terapéutica hacia el origen. Hablando de intervención terapéutica, otro ejemplo de correlación y generación de hipótesis sobre coincidencias, el profesional sanitario puede caer en el error del «a mi me funciona», por el hecho de que la mejoría sigue a esa aplicación, ignorando la información oculta. De todas formas, cuando una hipótesis o doctrina contiene una conclusión errónea, no quiere decir que todo el conjunto quede invalidado, Arturo Goicoechea contextualizó la expresión: Cuidado en «No tirar al niño con el agua sucia» (tras su baño). Deducciones, inducciones y abducciones

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Tálamo: bien cabe pensar que si el cerebro constantemente recoge datos para conformar aprendizaje y poder anticipar los sucesos venideros, generando hipótesis probabilísticas (cerebro bayesiano, término que me fascina) que conforman nuestras creencias, expectativas y en definitiva, nuestra cultura. Por tanto, el flujo de información es muy alto y  la necesidad de conformar un filtro de relevancia para seleccionar datos destacados es imprescindible e imperativa, por esos motivos existe el tálamo. La también llamada puerta de la consciencia, y no sólo como una estación de paso de información tal y como lo estudiamos algunos, el tálamo integra inputs ascendentes y descendentes modulando la atención y los contendidos que van a pasar a la conciencia, conformando bucles y capas sensoriales bastante complejos, como por ejemplo el córtico-subcórticotalámico, donde por supuesto y fijándonos en lo que nos atañe, la relevancia del dolor está presente. Lecturas recomendadas: La prensa sensacionalista cerebral: El tálamo. Tálamo, entre las hipótesis y los datos

Pain is in the brain: la afirmación de ésta hipótesis es ciertamente «peligrosa» (y mira que yo ya tengo mi camiseta BrainyMonkey) si hay una sesgada interpretación, ya que si se atribuye exclusivamente la opinión cerebral encaminada hacia la imaginativa de nocividad, puedes estar en el error de tomar a los tejidos como irrelevantes, perdiendo cantidad de información de mucho valor. Mismamente pasa con la afirmación «The tissue is the issue» (el tejido es el problema), sin llegar a tener en cuenta el cerebro. No seamos extremistas, tan importante son los hechos estructurales y funcionales como las expectativas y creencias. Reparación de tejidos y dolor

El YO: Aquí entra en juego una de las partes que me ha hecho cambiar el chip en cuanto a comprensión de todo lo que nos explica Arturo sobre la pedagogía del dolor, el «efecto Ajá» apareció en mi. Muchas veces los pacientes tienen la percepción que cuando se habla de que su cerebro expresa una opinión equivocada sobre el dolor, se lo toman como algo personal, como «insulto» o ataque directo a su integridad como persona. A ver si puedo plasmar lo que capté… Entendí el YO como una proyección cerebral que desarrolla éste órgano como si de una película se tratara, siendo la cámara el cerebro y la película la concepción del YO. Debemos/deben distinguir la diferencia entre el plano del organismo entendido como biológico (la cámara), y el plano más «filosófico»/personal de la vida (la película). El cerebro es diferente al YO consciente, el cerebro es diferente a lo psicológico, no tiene nada que ver. JO! con el YO

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Complicidad: guardando relación con el punto anterior (considerar el error evaluativo de cerebro y el YO como un ataque personal), no necesitamos conflicto entre profesor y padeciente, al revés, tenemos la necesidad de establecer una puesta en común sobre expectativas e hipótesis entre ambos, colaboración en las estrategias que se van a desarrollar, generando complicidad. En ésta entrada vemos como Arturo tiene en cuenta tanto la complicidad, la puesta en común sobre objetivos con los alumnos, el compromiso, la motivación y la atención. Tercer grupo de migraña en pedagogía

Apoptosis vs. Necrosis: Lynn Margulis, bióloga estadounidense, investigó y desarrolló una teoría evolutiva muy interesante sobre las células eucariotas y procariotas, estableciendo como hipótesis la simbiosis entre la bacteria y célula eucariota. Es decir, que la mitocondria o los cloroplastos, en su tiempo, eran basterias independientes que acabaron en simbiosis con otras células. La importancia de todo esto es que en el momento que existe una necrosis, el contenido intracelular se vierte al exterior, hecho que afecta al organismo de forma alarmante. Otro factor a tener en cuenta, es la apoptosis, o muerte celular programada, donde el contenido no es vertido al espacio extracelular, hecho que no es peligroso para el organismo. Simplemente, el desecho queda envuelto con una membrana y llegan los macrófagos y se los comen. Necrosis vs. Apoptosis. ¿Dónde metemos la artrosis? Apoptosis

Sistema NeuroInmune: Curiosamente, el sistema inmune y el nervioso están íntimamente relacionados, de hecho comparten el mismo lenguaje de transmisión de información además de activarse conjuntamente. El inmune gestiona la peligrosidad biológica (controlando señales moleculares de identidad, como la cápsula de un germen) mientras que el nervioso controla y detecta el peligro fisicoquímico a través de la membrana no compatible con la vida (altas temperaturas, estrés mecánico, elementos químicos…). Ambos sistemas tienen nociceptores. La diferencia radica en el aprendizaje de éstos, mientras el inmune contiene memoria evolutiva y congénita, es decir, no valora peligro donde no lo hay sino que se limita a detectar daño celular, el nervioso conlleva un componente congénito y adquirido, donde el adquirido funciona a base de ensayo-error, sometido a errores tanto por defecto (falso negativo) como por exceso (falso positivo). La cuestión está en que en el momento que el nervioso prevé un supuesto daño potencial actuando en función de creencias y expectativas, puede activar todo el Sistema NeuroInmune. Sistema nervioso Congénito y Adquirido

Inflamación: nociceptores entendidos como células vigilantes, detectan señales como relevantes que ponen en marcha respuestas de alerta y reaccionan (como sistema neuroinmune) sensibilizando todo el sistema, aún cuando hay un error evaluativo. Vamos, que el sistema también puede estar «corrupto» (eso me suena a España) dando importancia a algo que no la debería tener. Por tanto se activan procesos de reparación y de defensa, elaborando el mecanismo de la inflamación como primera fase de reparación de tejidos. Ausencia de daño relevante

Nociceptor: Ojo, n0 es una vía aferente sino que va en ambas direcciones. Pum! Impacto que me causó en su momento, deconstruyendo con base biológica la teoría de Ramón y Cajal. En el momento que hay un daño, el nociceptor envía información para el «jefe», pero además genera una respuesta «ipso facto» enviando señales para generar liberación de moduladores (moléculas y vesículas) a la periferia. El dogma de la polarización dinámica de Cajal.

– El cerebro no duele: Otra falacia que hay que derrumbar… por ende, el cerebro tampoco ni oye ni ve, porque entonces la visión y audición se formarían directamente en el ojo o el oído. Que no tenga nociceptores (que no son receptores del dolor, ojo!) no significa que no haya dolor (de hecho la estimulación de la ínsula es dolorosa, cuando en experimentación se le tocó el paciente soltó un Ay!), el dolor lo interpreta el cerebro. Curiosamente Arturo describió el cerebro como una gran interneurona (que por evolución filogenética es lo que es…) y me gustó la idea. Lo mismo que la neuromatrix del dolor o activación de todas esas lucecitas, también hay que señalarla con el dedo como definición, y especificar hacia una neuromatriz de relevancia aversiva. Pensemos en el dolor como una acción premotora (por eso toda esa iluminación cerebral) que establece conductas de evitación o de inactividad y desánimo, dependiendo del cerebro que estudiemos. El cerebro sí duele.

Programas motores: gracias a la evolución hemos adquirido programas motores integrados a nivel genético, como cuando pica se genera la respuesta del rascado (por si hay parásitos, bichitos, etc.). También existen errores evaluativos cerebrales sobre acciones premotoras, como por ejemplo, el síndrome de las piernas inquietas, donde se activa el programas motores durante la noche que llevan a la necesidad de moverse para aliviar el malestar o dolor. La alostasis tiene mucho que ver, puesto que son acciones anticipadas de recursos fisiológicos en el organismo con una información útil que se ganó a través de la experiencia/creencia/cultura acumulada. Un ejemplo ante situaciones de dolor lumbar, acciones premotoras sobre cómo levantarse de una silla, se verán afectadas por el miedo al dolor, y se reclutarán diferentes programas motores dependiendo de la predisposición a la que te vayas a levantar de ella (si voy con miedo, activaré un programa motor de evitación del dolor, si no lo voy, activaré el programa original no compensatorio).   ¡No te rasques!

Muchos conceptos que repasar, voy a ir escribiendo la segunda parte para que haya una lectura más llevadera. Como dije, no es tarea fácil hacer un resumen de todo lo que dice la neurociencia, la biología, y en definitiva Arturo Goicoechea en su curso. Muy intenso, la verdad, donde poco a poco voy asentando nuevos conectomas que modifican mis creencias y expectativas. Próximamente una segunda parte, a continuar estudiando.

¿Padeciente yo?

¿Padeciente yo? FisioAso

Continuo asimilando datos, conceptos, información de éste nuevo paradigma sobre el abordaje del dolor que se plantea desde la SEFID, donde asistí a su Congreso en Alcalá. Mientras veía de nuevo la ponencia del presidente Rafael Torres Cueco, en éste vídeo:


Ponencia de Rafael Torres en el Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía

De repente, sobre el minuto 19.40, salté del sofá y dije… Eureka!! Pero si es lo que me pasa a mi!! Pero vayamos paso a paso. El sr. Rafael Torres en ese momento estaba hablando de la activación de la memoria del dolor, explicándonos el caso de su paciente (intervenida 2 veces quirúrgicamente en rodilla por LCA, rehabilitación de 1 año muy dolorosa…) que mientras recibía el estímulo visual de una persona cayendo golpeándose la rodilla, padecía directamente el dolor en la suya, recordando esa rehabilitación traumática que le quedó almacenada en la memoria del dolor de su cerebro.

Algo similar me pasa a mi, fui intervenido de una hernia inguinal del lado izquierdo cuando tenia tan sólo 6 años, y no tengo recuerdo alguno de si realicé rehabilitación alguna o no. El tema es que como tratamiento me recomendaron no realizar esfuerzos, saltar o cualquier otra actividad que implicara una hiperpresión abdominal (es lo que le han pautado a una hija de una paciente mía, así que porqué yo no iba a ser menos). Siendo niño, y yendo al colegio, desconozco bastante si cumplí con la prevención de ello, pero seguramente a esa edad, lo que menos apetece es realizar reposo.

Pero a lo que voy, hoy día, 21 años después, sigue molestándome siempre y cuando sucede un hecho específico que me despierta ese malestar, como son ver intervenciones quirúrgicas, caricias en esa zona o simplemente pensar en una hernia. A todo ello, mi explicación, sin conocer todo ese paquete informativo que ofrecieron en el congreso, es que tenia hipersensibilización de la zona, una mala cicatrización que en cuanto realizara algún movimiento brusco podría despertar ese dolor, pero no sabía porqué al pensar en ella me despertaba esa sensación extraña.
No es fácil describir la molestia que siento, pero la imagen que se genera en mi mente es como si tuviera una mano en el lado de la cicatriz que no se ve, y estuviera jugueteando entre sus dedos con las vísceras de esa zona. Aparece como os digo, cuando pienso en ello, veo operaciones o simplemente rozan la cicatriz.

Hoy día, con todo lo que me he informado, sé que es un proceso de sensibilización central, los tejidos no están dañados (la cicatriz es pequeña, limpia y sin adherencias), y sé que la molestia que siento hacia ella no tiene lógica alguna que continúe existiendo aunque la genere mi cerebro.
Aún sabiendo que esas sensaciones provienen del cerebro y van hacia la zona intervenida, la percepción que tengo en mi cuerpo es que no tiene origen en ese órgano, sino que se originan en lo más interno de mi ser, como si formara parte de mí. No sé si me explico, mi yo personal me dice (cuando hay un estímulo visual, táctil o de pensamiento), que me cubra, que me proteja, que huya o escape de esa situación para no continuar lastimándome, dejando a veces de lado cosas tan importantes en tu vida como sería el poder disfrutar de las caricias sin estar padeciendo o pensando en la maldita cicatriz. Es lo que haces de forma espontánea, huyes del dolor, huyes de las malas vivencias y percepciones nocivas para no padecer, retiras la mano del fuego para no acabar peor, huyes…

Actualmente, tras el bombardeo informativo sobre los procesos de sensibilización central, neuromatriz que genera respuestas a estímulos según su vivencia y conocimientos sobre procesos nociceptivos, dolores reales en un cerebro hipervigilante que necesita restablecer sus señales de alarma acordes a sensaciones percibidas… Debo retomar el camino, ¿pero cómo?
Eso es lo que me toca comprender, estudiar, razonar, y finalmente actuar, tanto a nivel profesional como personal.
Estoy empezando, creo que de la mejor manera, leyendo a sus precursores, Arturo Goicoechea en su blog y a la SEFID en su blog, su ayuda es fundamental para esas personas que padecen dolores crónicos que proceden desde lo más interno de su ser, de su cerebro hipervigilante, como al fin y al cabo, el mío. Necesito un cuento analgésico.

Cuentos analgésicos, de Carlos López Cubas

Cuentos analgésicos, de Carlos López Cubas

Mis impresiones del Congreso de Fisioterapia y Dolor

Mis impresiones del Congreso de Fisioterapia y Dolor FisioAso

1-sefun-576Ya que cantidad de blogueros y fisioterapeutas (sí, dos elementos que pueden ir unidos) que asistieron al II Congreso de Fisioterapia y Dolor celebrado en Alcalá de Henares los pasados días 3 y 4 de febrero del 2012 (menuda intro más larga), han escrito una primera impresión, resumen, mención, agradecimiento o simplemente lo han nombrado, como por ejemplo:
– Edupain
– Arturo Goicoechea
– Osteon Alaquàs Centro de Fisioterapia
– Fisioterapia en Atención Primaria
– Fisiomasaje

Voy a animarme a realizar yo mis impresiones de éste excepcional Congreso, porque ni más ni menos ha conseguido pulverizar el récord de asistencia en un congreso de fisioterapia en toda España. ¿Y por qué? Porque los congresistas querían saber más sobre dolor, porque quieren ayudar a sus pacientes a mejorar puesto que la fisioterapia convencional no funciona, porque quieren escuchar una buena cartera de ponentes, porque venían a conocer y desvirtualizar esos twiteros y blogueros que nos han ido hablando sobre el dolor y su nuevo abordaje… Cada uno tendrá sus razones profesionales y personales, por supuesto!

De éste Congreso me llevo aspectos positivos, como por ejemplo: conocer fisioterapeutas y profesionales de la salud de toda España, intercambiar vocablos técnicos y no tan técnicos, establecer vínculos sociales de calidad durante las pausas o la comida…Aunque todo ello se lleva la palma la cena precongreso (ya que nadie la dice, pues voy a ser el más osado). Allí se fraguaba lo que iba a ser el Congreso, las ideas volaban entre los asistentes, puesto que en ella se presentaron varios ponentes incluyendo al presidente, lo que dice mucho de ellos con la cercanía y humildad que demostraban. Dar las gracias por acogerme a Raúl Ferrer, Carlos Castaño, Arturo Such, Carlos López, Jorge de Zérapi, Javi de @fisiostacruz, Olga de @cfisiocenter, @di_berti_da, @Joan__SBS, Manel @fisiose, @ezeyan, (aunque con ganas de conocer a @villovi, @neula_march y @draleiva entre otros)…

Sobre las ponencias, quisiera destacar al menos un concepto por cada una de ellas, considerando lo más relevante para mí, aunque no fuera lo único, puesto que todavía tengo mucho que aprender, investigar, leer, escuchar…

Rafael Torres: de él fue la primera ponencia y la que realmente resume el objetivo de la SEFID (Sociedad Española de Fisioterapeutas), ese nuevo paradigma sobre el dolor y su abordaje, demostrando que el sistema de salud actual no funciona, y que ello supone un altísimo gasto en sanidad así como la no resolución de la problemática real del paciente, el dolor crónico.
Además, hace una crítica (a mi entender constructiva) sobre la fisioterapia y los fisioterapeutas que siempre buscan, de forma mecánica, el dolor en una estructura tisular o en la lesión mecánica de por ejemplo, una articulación, y por el hecho de estar ya en desequilibrio se produzca dolor. Como bien decía, el dolor no tiene por qué ir asociado a un daño biomecánico, e introdujo nuevos conceptos (hablo siempre de mí) como la neuroplasticidad del SN asociada al dolor, factores psicosociales o la sensibilización central con toda su neurofisiología. Una visión mucho más completa y real.

Arturo Goicoechea: uf… Qué decir de éste Dr. que no tenga relevancia, si hasta comentó eso que estudiamos de Ramón y Cajal sobre las neuronas que se podían clasificar según enviaban señales desde la periferia al cerebro y viceversa, aferente-eferente, era y es una falacia. Que el flujo informativo es bidireccional…
En su ponencia es de los que te deja con la boca abierta, con lenguaje rico y técnico, como buen neurólogo.
De él, si bien he entendido su mensaje, es que el dolor es una experiencia que el paciente ha ido adquiriendo a lo largo de su padecer, dependiendo de sus creencias, percepciones, emociones y cogniciones que haya construido en su vida. Además, también por la observación del dolor y padecimiento de los seres que le rodean, en todas esas áreas que he comentado anteriormente. Por ello, el cerebro, gracias a su neuroplasticidad (en éste caso, de forma negativa) va actualizando el conocimiento de sus peligros, expectativas y creencias, REALES para la persona, no razonables para los demás.
A todo ello, me ha despertado muchísima inquietud, hecho que sólo llegar tras el congreso, me he pasado por su blog a trastear, leer y releer las entradas más vistas. Esa inquietud, puede que se refleje en aprendizaje en el futuro.

Carlos López Cubas: su ponencia de alto contenido interesantísimo acerca del dolor en los niños, desmitificando errores clásicos como que el niño en la circuncisión no le duele, al hacerle los pendientes tampoco y el dolor de crecimiento no existe (tan sufrido por mi en mi adolescencia, tantos años engañado por mi 1,92cm)…
Cómo la educación de los padres (quienes son su modelo a seguir) influencia, positivamente o negativamente, en el dolor del niño. Y es que si se asocia dolor con daño, se obtiene una predisposición hacia lo negativo, y con ello, puede que en el futuro éste niño sea un padeciente.
Además, el ejercicio y la imaginación, repercuten positivamente en la pedagogía del dolor en el niño, además de su desarrollo físico y mental. Por ese motivo, me he quedado con el «gusanillo» de continuar leyendo sobre eso, y , sinceramente, sin hacer publicidad de ello, me he comprado «Cuentos analgésicos».


– Thomas Graven-Nielsen
: Nos dejó claro, tras varios vídeos con un aparato que mide la presión e intensidad en una zona concreta, de cómo los pacientes con dolor crónico tienen más sensibilidad en todo su cuerpo que los que no lo padecen. A través de sus gráficas, los pacientes sin dolor crónico toleraban más presión en puntos concretos extendidos a lo largo de su cuerpo, en cambio los padecientes de dolor crónico, no. Por ello, nos explicó de forma clara la sensibilización central, y la alteración de los filtros del dolor.

– Carlos Goicoechea: un ponente que, pese a la dificultad de lo que venia a exponer, se «explicó a las mil maravillas», me sorprendió la capacidad pedagógica de éste farmacólogo. Por ello, me quedo con el concepto de que nuestro sistema inmune colabora de forma beneficiosa para bloquear la neurofisiologia del dolor periférico a través de la liberación de endorfinas y resolvinas. Éste hecho me ha despertado curiosidad acerca de esas resolvinas que se relacionan con el Omega-3.

Herta Flor: gracias a la organización (puesto que no pudo asistir por cancelación de su vuelo), pudimos seguir su exposición a través de videoconferencia. En ella exponía, entre otras cosas, que a través del comportamiento y la terapia cognitivo-conductual se podia influir en la memoria del dolor (que ya nos habían mencionado, entre otros, Arturo Goicoechea) y sustituir las nocivas, poco a poco, por otras beneficiosas dando un giro opuesto y retroalimentando las positivas a través de «premios». Además, nos hablaba del dolor, no sólo desde el punto de vista biomédico, sino como emoción a tener siempre en cuenta.

Ian Wilson: lo de éste anestesista fue de lo más aplaudido durante todo el congreso, por integrar al fisioterapeuta en unidades del dolor en el Reino Unido, y explicar la relación interdisciplinar entre el equipo de profesionales sanitarios, creando un nuevo modelo muy interesante que ahorra dinero y, sobretodo tiempo, siendo así mucho más eficaz que otros.
Ahorra tiempo y dinero puesto que propone un sistema asistencial directo, sin que los pacientes pierdan el tiempo visitando al médico cuando realmente necesitan una fisioterapia precoz, que se le atienda desde el primer momento para optimizar resultados. Y viceversa, no nos olvidemos que algunos pacientes vienen a consulta del fisioterapeuta cuando realmente lo que necesitan directamente es que les vea el médico. Así funcionan en ése país, a base de TIME, TALENT, TRUST entre el equipo sanitario.

Dres. Luis Miguel Torres Morera, Carlos Tornero Tornero, Manuel Ruiz Castro, José Ramón González Castellón:
Fue el punto negativo del congreso, no por ellos, sino por el contenido de su exposición, llegando al clímax (negativo) cuando nos enseñaron la foto de los electrodos y cómo ponerlos… Sinceramente busco el lado positivo de la exposición, y es la importancia del reciclaje en las profesiones sanitarias, el quedar obsoletos repercute seriamente en la evolución del paciente, y, por eso, se ha celebrado dicho congreso.
Durante el turno de preguntas, una congresista le planteó si en España quedaba muy lejos de incluir a fisioterapeutas en las unidades del dolor. Se respondió que no era posible por el sistema, aunque creo sinceramente que era más por el desconocimiento real de algunos profesionales sanitarios hacia las praxis de los fisioterapeutas. Por ello, llamo a la reflexión sobre ello desde nuestra profesión. Hay que darnos a conocer y a trabajar codo con codo con un equipo multidisciplinar. Además, pienso que la SED y la SEFID tienen cosas para hablar y aclarar entre ellos, pero eso es otro cantar.

Paul Watson: otro de los más aplaudidos, parece que los extranjeros gustan… Nos hacía hincapié sobre las habilidades comunicativas del fisioterapeuta hacia su paciente (todo eso del lenguaje no verbal, entradas que ya hice en su momento en el blog), pueden repercutir directamente en el tratamiento de éste.
Además, como hizo Herta Flor, nos mostró cómo trabajaban con los pacientes de forma gradual superando miedos y «falsas» percepciones acerca de una actividad de la vida diaria que le influyera severamente en el dolor crónico, tocando aspectos fundamentales como los psicológicos.

Hubo muchos más ponentes, y mucho más «chicha» en todas las ponencias, pero el resumen sobre mis impresiones es éste, y puede retroalimentarse con otros blogs y otras formas de vivir éste evento, que como decían los integrantes de la SEFID, ahora empieza la revolución.
Desde mi punto de vista profesional, y aunque me muero de ganas de aplicar lo aprendido, voy a ser cauto y continuaré buscando, leyendo información y estudios sobre éste nuevo paradigma que nace en mi sobre el dolor.

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