• 684632739 (Gijón) | 637613488 (Oviedo) | 637613488 (Avilés)

  • info@neurofuncion.com

Alzheimer

Escritura en enfermedades neurodegenerativas

Escritura en enfermedades neurodegenerativas Elena Herrera Gómez

Las alteraciones de escritura (disgrafias, McCarthy & Warrington, 1990) son comunes en numerosas enfermedades de origen neurológico. Aunque inicialmente se estudiaron en pacientes con lesiones cerebrales estables, a finales del siglo XIX ya fueron descritos pacientes con enfermedades neurodegenerativas en los que se observaban graves alteraciones en su escritura (Jackson, 1864).

Desde la perspectiva del modelo doble ruta (Ellis and Young, 1988), hay dos maneras de escribir: por un lado, mediante el acceso a las representaciones ortográficas de las palabras conocidas; por otro lado, mediante las reglas de conversión fonema-grafema (del sonido a la letra). Según este modelo, en función de la ruta que se dañe, se podrán observar diferentes errores en la escritura.

A continuación, expondremos brevemente algunas de las características de la escritura de personas con alguna enfermedad neurodegenerativa.

 

Enfermedad de Alzheimer

Es la enfermedad neurodegenerativa más frecuente, y aunque su síntoma más característico son los problemas de memoria, también es frecuente encontrar alteraciones en el lenguaje escrito. Por ejemplo, las personas con enfermedad de Alzheimer tienden a escribir frases más cortas, con numerosos errores en el vocabulario utilizado (sustituciones semánticas, neologismos…) y utilizando palabras mucho más sencillas y concretas. Esto podría estar relacionado con el deterioro del sistema semántico.

Algunos pacientes, cometen intrusiones de información irrelevante y perseveraciones de palabras, frases o ideas utilizadas previamente.

En muchas personas con Alzheimer se observan errores de escritura con tendencia a sustituir u omitir algunas letras o combinar mayúsculas y minúsculas en una misma palabra.

Además es frecuente encontrar alteración en la forma de las letras, personas que antes presentaban una buena caligrafía, comienzan a escribir de forma ininteligible. Mientras que algunos autores refieren este problema a los estadíos moderados de la enfermedad, algunos los observan en los estadíos tempranos (Piras et al., 1998). Estas dificultades parecen estar relacionados con la disfunción de áreas parietales derechas. También es posible encontrar errores en la copia y en el paso de minúsculas a mayúsculas. Las investigaciones han encontrado que las personas con Enfermedad de Alzheimer en estadíos avanzados tienen más dificultades para copiar letras minúsculas. Interpretar estos errores es complejo, aunque es posible que se deba a que las letras minúsculas requieren una planificación motora más compleja.

 

Enfermedad de Parkinson

Las dificultades de escritura son un signo temprano y común en personas con Enfermedad de Parkinson. Se observa micrografía, comienzan a escribir las letras mucho más pequeñas y tiende a ir haciéndose cada vez más pequeña desde el comienzo al final de la frase. La micrografía no se debe a una lentitud en la mecánica de la escritura, sino que se explica mejor cómo un problema en la ejecución de los programas motores necesarios para escribir, relacionados con un mal funcionamiento del circuito motor de los ganglios basales así como los fallos en las conexiones entre el área rostral suplementaria , el área rostral motora del cingulado y el cerebelo (Tao Wu et al., 2016). Además, también suelen observarse errores de omisión posiblemente debidos a los déficits atencionales que presentan las personas con esta enfermedad.

 

Demencia fronto-temporal

En el caso de las demencias frontotemporales, en conveniente recordar que tiene tres variantes prototípicas descritas: la demencia semántica, la afasia progresiva no fluente y la demencia frontotemporal variante frontal.

Los errores de escritura, son distintos en función de la variante con la que nos encontremos. En el caso de la demencia semántica, lo más común es observar errores de deletreo y cometen errores fonológicos en la escritura. La mecánica de la escritura se encuentra preservada.

La alteración de la escritura en personas con Afasia progresiva no fluente es parecido a un “espejo” de su lenguaje oral, es decir tienden a mostrar una escritura telegráfica con numerosos errores morfológicos. Además, también se observan omisiones y transposición de letras en las palabras. Su escritura tiende a ser más lenta (Graham, 1999).

En la variante frontal de la demencia frontotemporal, se pueden observar perseveraciones u omisiones, posiblemente por el problema atencional que presentan. Su escritura suele tener un contenido irrelevante, con frases sencillas y simples en contenido.

 

Enfermedad de Huntington

Las dificultades de escritura en personas con Enfermedad de Huntington se explican principalmente por los movimientos coreicos de sus manos, que interfieren en la precisión para ejecutar los movimientos necesarios para escribir. Esto genera que no se coloquen adecuadamente las letras e inconsistencia en los tamaños y espacios.

En los estadios moderdaos de la enfermedad pueden observarse errores de omisión, adición, sustitución y perseveración de letras dentro de una misma palabra (Podoll et al., 1988). Estos errores pueden atribuirse a un daño en el búfer grafémico (el almacén temporal donde las representaciones grafémicas se mantienen el tiempo necesario hasta ser utilizadas)(Ellis, 1982).

 

Parálisis supranuclear progresiva

La escritura típica de las personas afectadas con esta enfermedad se caracteriza porque se convierte en prácticamente ininteligible. También se ha reportado micrografía, omisión de letras y de palabras, que podría ser debido a los problemas de monitoreo visual por la parálisis vertical de la mirada (Podoll et al., 1991).

 

Bibliografía:

Ellis, A. W., Young, A. W., & Anderson, C. (1988). Modes of word recognition in the left and right cerebral hemispheres. Brain and language, 35(2), 254-273.

Ellis, R. (1982). Informal and formal approaches to communicative language teaching. ELT journal, 36(2), 73-81.

McCarthy, R., & Warrington, E. K. (1990). The dissolution of semantics. Nature.

Wu, T., Zhang, J., Hallett, M., Feng, T., Hou, Y., & Chan, P. (2016). Neural correlates underlying micrographia in Parkinson’s disease. Brain, 139(1), 144-160.

 

 

 

 

 

DIA MUNDIAL DEL ALZHEIMER

DIA MUNDIAL DEL ALZHEIMER Elena Herrera Gómez

El Alzheimer es la demencia más frecuente en nuestro país y afecta no solamente a la persona que lo padece, sino a todo su entorno familiar y social. Seguramente todas las personas que estáis leyendo esta entrada conocéis a alguien, algún familiar, un vecino, el abuelo de una amiga, la abuela de un amigo….que tiene Enfermedad de Alzheimer. Y seguramente la mayoría hemos oído hablar de los síntomas: se le olvida dónde ha dejado las llaves, no recuerda el nombre de los nietos, empieza a confundirse preparando la comida, va al supermercado y se olvida la mayoría de las cosas que tenía que comprar, se desorienta en lugares que son conocidos….Al inicio lo que más llama la atención es la pérdida de memoria de experiencias recientes. Es importante destacar que los eventos que se relacionan con un impacto emocional alto, se recuerdan mucho mejor. En el estadio intermedio, suelen aparecer déficits en el lenguaje, razonamiento, orientación espacial y funciones ejecutivas, lo que hace que empiecen a aparecer los primeros problemas en las actividades de la vida diaria. Se va perdiendo independencia, se necesita supervisión para controlar la medicación, tienen dificultades para elegir la ropa que tienen que ponerse, planificar la comida, comer (se puede regresar a la utilización de un solo cubierto)…y pueden aparecer síntomas psiquiátricos en forma de delirios de robo, de infidelidad, agitación, apatía…

En ocasiones resulta complicado diferenciar entre los estadios iniciales de la enfermedad y el deterioro asociado al envejecimiento normal, o los fallos cognitivos asociados a síntomas depresivos. En las forma más frecuente, se producen alteraciones a nivel temporal medial que explican las dificultades en la memoria declarativa y en zonas temporoparietales izquierdas que explican la pérdida de lenguaje, la afectación de la lectoescritura y dificultades en el manejo de instrumentos, alteración del razonamiento verbal y problemas de cálculo. Mientras que la afectación principal de regiones temporoparietales derechas se relacionan en mayor medida con la desorientación espacial, dificultades para vestirse e incapacidad para dibujar.

En las imágenes que os mostramos a continuación, elaboradas desde la perspectiva de la neuropsicologia, puede verse la copia de los pentágonos y la escritura de una mujer de 86 años con probable alzheimer y nivel educativo alto. Como veis, copia perfectamente el dibujo, sin embargo, su lenguaje escrito es muy sencillo, con frases cortas y literales. Lo que más llama la atención es que además de la disortografía (recordad que su nivel educativo era muy alto) combina letras mayúsculas y minúsculas, algo que vemos frecuentemente en la práctica clínica. Su lenguaje oral también está alterado, utiliza frases muy cortas, con palabras muy frecuentes, apenas usa adjetivos ni palabras abstractas y presenta una marcada anomia que resuelve frecuentemente con circunloquios y parafasias semánticas.

20160921_122954   

Mientras no sea posible prevenir la aparición de esta enfermedad, una buena opción es la estimulación cognitiva utilizando estrategias restaurativas (mejorar directamente una determinada función cognitiva), más que compensatorias . En un metaanálisis realizado por Lindesay (2010) sobre 17 estudios, se observa que los mayores efectos del entrenamiento cognitivo se dan en el aprendizaje, la memoria, las funciones ejecutivas, actividades de la vida diaria y depresión. Pero es muy importante que el entrenamiento cognitivo se realice por profesionales que adapten el programa de intervención al deterioro específico que presenta cada persona, ya que también se ha demostrado que los clásicos juegos de entrenamiento cerebral, no aportan beneficios a personas con Enfermedad de Alzheimer, ni tampoco en personas mayores de 60 años o con alteración cognitiva (Ballard et al., 2011).

Bibliografía:

  • Lindesay J, Bullock R, Daniels H, Emre M, Forstl H, Frolich L, et al. Turning principles into practice in Alzheimer’s disease. Int J Clin Pract 2010 Aug;64(9):1198-1209.
  • Ballard C, Gauthier S, Corbett A, Brayne C, Aarsland D, Jones E. Alzheimer’s disease. Lancet 2011 Mar 19;377(9770):1019-1031.

Día Mundial del Alzheimer

Día Mundial del Alzheimer Elena Herrera Gómez

La Enfermedad de Alzheimer es la enfermedad neurodegenerativa que afecta a más personas a partir de los 60 años y con el aumento en la esperanza de vida, cada vez serán más las personas que sufran esta enfermedad.

Aunque comúnmente se dice que el principal problema es la pérdida de memoria,  la enfermedad se asocia con una gran variedad de síntomas, incluso en los estadíos iniciales de la enfermedad.

La pérdida de memoria característica es gradual y con un gradiente temporal. Comienza con dificultad para memorizar nueva información y con el paso del tiempo, se van perdiendo recuerdos también del pasado, donde lo último en perder son las primeras etapas de la vida. Algo parecido pasa con el lenguaje, desde el principio, es posible comprobar que las personas que comienzan con Alzheimer, se quedan con palabras en la punta de la lengua, suelen ser palabras que también se aprendieron de manera tardía en nuestra vida.

Pero hoy no es el día de hablar de síntomas, hoy es un día que puede ayudarnos a comprender un poco mejor la parte personal de la enfermedad. Las personas con Enfermedad de Alzheimer pierden la memoria, si. Tienen dificultades con el lenguaje, si. Tienen problemas para planificarse, si. Pueden desorientarse por la calle, si. Con el paso del tiempo, esos problemas aumentan y aparecen otros, si. Pero las personas con Enfermedad de Alzheimer también tienen emociones, aunque no recuerden el nombre de un familiar es posible detectar reconocimiento, una sonrisa, una mirada. Al principio de la enfermedad son conscientes de que algo raro está pasando, sufren, lloran, sienten rabia, impotencia. Empiezan a tener dificultades con algunas actividades de la vida diaria como cocinar, hacer la compra, ir al banco…por eso es importante que la familia esté alerta y ayude, no reproche, no se enfade si la persona fue al supermercado y no compró todo lo que tenía que comprar. Está bien que se supervisen las actividades, pero  es importante “dejar hacer” mientras la persona pueda, ayudar solamente en caso necesario.

Es importante educar a la sociedad en el conocimiento de esta enfermedad que a medida que pasen los años será más frecuente entre las personas mayores.

Test del Reloj

Test del Reloj Elena Herrera Gómez

Hace unos días salió la noticia de que en uno de los laboratorios del MIT habían desarrollado un software que permite, a través de un lápiz digital y una tablet, detectar de manera precoz, enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson. Si bien es cierto que con este test es posible discriminar entre ambas patologías, hablar de diagnóstico precoz, es demasiado arriesgado.

El test del reloj se usa mucho en las evaluaciones neuropsicológicas porque es muy fácil de administrar y proporciona gran cantidad de información. Simplemente se pide que se dibuje la esfera de un reloj, con todos los números y que las agujas marquen las 11.10. A partir de aquí, la variedad en los diseños a los que nos enfrentamos es enorme, aunque se siguen ciertos patrones en función de la afectación que tiene la persona a la que estamos evaluando.

En las imágenes, os muestro dos dibujos de pacientes reales (alzheimer y parkinson).

reloj_EA

Reloj dibujado por un paciente con Alzheimer

reloj_EP

Reloj dibujado por un paciente con Parkinson

El primero es el de una persona con Alzheimer, en el que pueden verse los numerosos intentos que realiza (muestra de que está buscando en su memoria el prototipo del reloj para dibujarlo). Comienza haciendo solamente la circunferencia, después empieza a colocar los números, pero llega hasta el 10 y utiliza solamente la mitad de la esfera. Al final los coloca bien, pero pone mal las manecillas. El dibujo y los intentos muestran los problemas de memoria, las dificultades visuoconstructivas y ejecutivas (falta de planificación a la hora de colocar los números)

En el segundo, de una persona con EP, operado y con más de 20 años de evolución, aparece una característica muy curiosa. Las perseveraciones en el dibujo (conductas repetitivas). Dibuja la esfera (más pequeña que en el ejemplo de Alzheimer), y otra y otra y otra, hasta que no tuvo más espacio. Coloca las manecillas en los números correctos, pero ambas de igual tamaño y le falta el número 12. En este caso, más que problema de memoria, mostraría alteraciones en la capacidad de inhibir conductas (perseveraciones) y atencionales (falta un número y las manecillas son las dos iguales).

Estos son solamente dos ejemplos de la información que podemos sacar con este sencillo test. Pero una vez más, en la mayoría de las ocasiones lo que nos da la información más valiosa no es ver el resultado final, sino observar cómo se está ejecutando la tarea.

Apraxia del vestido en ictus

Apraxia del vestido en ictus Sergio Rodríguez Menéndez

La PRAXIA es una función psicológica superior responsable de la capacidad de realizar movimientos intencionados, con una finalidad. Son acciones de complejidad variable, planificadas, con un fin determinado, aprendidas y conscientes, que con repetición se automatizan. Por eso, la mayoría de las acciones que realizamos a lo largo del día, son praxias ( beber un baso de agua, vestirnos, cortar un filete o caminar hacia la oficina). Las personas que sufren de algún tipo de daño cerebral, pueden presentar problemas para realizar movimientos cotidianos, con propósito, aprendidos y familiares, a pesar de tener la capacidad física ( tomo muscular, coordinación…) junto con el deseo de realizarlos. Estas personas sufren de APRAXIA, o lo que es lo mismo, una disociación entre la idea ( el paciente sabe lo que quiere hacer) y la ejecución motora (carece de control de acción).

Pero en la entrada de hoy, vamos a hablar específicamente de un tipo de apraxia. La apraxia del vestido o apraxia del vestir. Es un tipo de apraxia propia del hemisferio derecho, mas concretamente en el lóbulo parietal. Va asociada a la apraxia constructiva. Es frecuente encontrarla en pacientes con demencia o heminegligencia. Lo que ocurre es que la persona no es capaz de colocarse la ropa ni en la secuencia ni en la forma adecuada, es decir, saben si la chaqueta la tienen que colocar en las piernas o si el cuello se introduce por la manga.

No existe una prueba estandarizada ni validada para la valoración específica de este tipo de apraxia, pero sí se puede tener en cuenta mediante herramientas tales como la «Arnadottir OT­ADL Neurobehavioral Evaluation (A­ONE)«, que relaciona el nivel de funcionalidad con el déficit neuroconductual, o la » The Structure Observational Test of Function«, diseñada para valorar déficit neuropsicologico­funcional para personas mayores que han sufrido un daño cerebral. Esta problemática tiene una fuerte repercusión a nivel funcional en las Actividades de la Vida Diaria (AVD). El saber y no poder, o querer y no saber crea un estado de confusión, malestar e incapacidad en el paciente que necesite asistencia en las AVD.

A la hora de tratar a personas con apraxia del vestido, es necesario tener en cuenta el entorno donde se va a realizar el entrenamiento, así como tener muy claro los déficits que rodean la paciente para conocer en profundidad todos los componentes afectados. Los pasos a seguir para el re­entrenamiento con pacientes con este tipo de apraxia son los siguientes:

1. Preparación del paciente ante lo que vamos a hacer: explicamos en que va a consistir el entrenamiento, presentamos los materiales y dejamos que el paciente los explore.

2. Pautas en posicionamiento: tanto si se va a llevar a cabo el entrenamiento en sedestación como en bipedestación, el paciente debe de mantener una correcta alineación postural. Se podrá modificar el entorno para llegar a esta esperada alineación.

3. Entrenamiento por imitación: el terapeuta se coloca frente al paciente y realiza la tarea a entrenar, que en este caso puede ser la de quitarse la chaqueta, la camiseta, el pantalon. Lo realizaremos de forma gradual, por lo que en una primera fase el paciente se quitará la prenda a la vez que el terapeuta y posteriormente el terapeuta se la quitará primero y nada mas acabar iniciará a quitarsela el paciente.

4. Entrenamiento por orden verbal: El terpaeuta irá dando órdenes de los pasos a seguir (debidamente secuenciados) al paciente, mientras que esté va realizandolo poco a poco.

5. Entrenamiento global: El terapeuta retirará la secuenciación fragmentada de la actividad de quitarse la chaqueta, de tal forma que sólo le indique lo que tiene que realizar. » Quitate la chaqueta» y el paciente deberá integrar toda la secuenciación previamente entrenada.

6. Por último, y paso mas importante, debemos de pasar del entorno simulado en el departamento al entorno real del paciente en su domicilio. Tenemos que hacer todos los pasos mencionados anteriormente en su entorno real para ver si puede o no, hacer todo de forma correcta y sin ayuda.

Referencias: 1. http://www.terapia­ocupacional.com/articulos/Alteraciones_perceptivas_praxicas.shtml

COMUNICACIÓN CON EL PACIENTE DEPENDIENTE CON ALZHEIMER

COMUNICACIÓN CON EL PACIENTE DEPENDIENTE CON ALZHEIMER FisioAso

alportCoincidiendo que hoy es el Día Internacional del Alzheimer (21 de Septiembre) y una vez planteado el tema de la comunicación con el paciente cognitivamente sano, os invito a leer acerca de las pautas a seguir delante un enfermo con Alzheimer y su deterioro cognitivo.

La Enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurológica crónica y degenerativa, cuyos síntomas tienden a la invalidez funcional del paciente, por lo que cada vez es mayor la dependencia de sus cuidadores, familiares, personas del entorno, etc. y exige una dedicación cada vez más exclusiva.
Ésta enfermedad, con el tiempo afecta a todos los aspectos de la vida de la persona: cómo piensa, siente, se relaciona, actúa, etc… Es difícil predecir cuáles son los síntomas que tendrá, el orden en el que aparecerán, o la velocidad de su progresión. Algunos de los cambios que normalmente padece un enfermo de Alzheimer pueden ser:

Cambios en habilidades mentales: la enfermedad de Alzheimer afecta a la habilidad de una persona para entender, pensar, recordar y comunicar. Olvidará cómo se realizan tareas sencillas que ha estado haciendo durante años o tendrá dificultad para recordar el nombre de las personas, dónde está o cuál era su profesión, etc…

Cambios emocionales y en el estado de ánimo: estos pacientes, suelen ser poco expresivos y algo retraídos. Pierden su habilidad para controlar su estado de ánimo y sus emociones(exaltación como tristeza).

Cambios en la conducta: los cambios en las capacidades mentales y el estado de ánimo provocarán cambios de conducta. Estos cambios en el comportamiento se refieren, por ejemplo, a acciones repetitivas, esconder objetos, búsqueda constante de algo o alguien, desnudarse, trastornos del sueño, discutir, cierta agresividad o conductas sexuales inapropiadas. Es importante tener en cuenta que estos cambios de conducta no son intencionados sino que son causados por la enfermedad.

Cambios en la capacidad física: Los cambios que se producen a nivel cerebral, afectarán a su capacidad física incidiendo en su coordinación, observándose una manera distinta de moverse, de caminar, expresiones gestuales diferentes, etc.

Comunicarse con una persona con Alzheimer es un reto, la capacidad de comunicación se va transformando paulatinamente. Así, de una comunicación normal en los estados leves, se pasa a una comunicación oral cada vez más difícil y escasa, para acabar en comunicación no verbal en las fases avanzadas. De todas maneras, hay que motivar al enfermo a mantener el contacto con el resto de personas aunque sus capacidades estén mermadas.

Saber cómo hay que comunicarse es importante. Será necesario utilizar diferentes maneras para hacer que le lleguen los mensajes, porque la persona cada vez será más incapaz de expresar sus ideas en palabras, además de no entender lo que se le está diciendo(se le puede “hablar” mediante acciones y expresiones)
La comunicación, por tanto, requiere paciencia e imaginación.

Puntos claves para mejorar la comunicación con el enfermo de Alzheimer
pueden ser:

1. Establecer el escenario.
La comunicación siempre es más fácil si no están pasando otras cosas al mismo tiempo. Se debe mantener el espacio que le rodea tranquilo y silencioso. Por ejemplo, si la televisión o radio está distrayendo a la persona que padece la enfermedad, se debe apagar.

2. Llamar su atención
Hay que acercarse a la persona despacio y de frente. Suavemente, tocar su mano o su brazo para llamar su atención. No hay que empezar a hablar hasta que se sepa si está preparado para escuchar.

3. Contacto visual
Situarse de frente y a la altura de los ojos del paciente, manteniendo así el contacto visual. Esto hará que resulte más fácil al paciente entender lo que se le está diciendo.

4. Hablar claro y despacio
Es mejor emplear frases breves y muy sencillas. Muchas personas tienen costumbre de hablar en tono muy alto a las personas mayores, aun no teniendo problemas de audición. Hay que tener cuidado, pues al hablarles demasiado alto, pueden pensar que se les está regañando.
Otro de los errores que no se deben cometer, es tratar a la persona como a un bebé con un vocabulario “infantilizado”. No utilizar frases como: “¿estamos listos para nuestro baño?”.
Esto hace que la persona se sienta totalmente dependiente de otra. Lo correcto sería:
“¿está usted listo para ayudarme a bañarlo?”.

5. Enviar un solo mensaje
Se debe mantener una conversación sencilla, no incluir muchos pensamientos e ideas al mismo tiempo. Hay que dejar que una tarea esté terminada antes de hablar de otra cosa y no dar muchas opciones. Las preguntas que se pueden contestar con un “si” o un “no” son mucho más fáciles de contestar que las preguntas abiertas. Por ejemplo: “¿Te gustaría tomar sopa para cenar?” más fácil que “¿Qué quieres para cenar?”

6. Estar atento a las reacciones
Las reacciones que tenga cuando se le envía un mensaje pueden dar una idea de lo que entiende. Se debe poner atención a las expresiones de su cara; si el enfermo tiene dificultad para expresar una idea es muy importante prestar gran atención a los gestos, muecas, expresiones faciales, etc.
Y si la persona tiene dificultad para encontrar una palabra precisa, es mejor ayudarle, porque le resultará menos frustrante que dejarle luchar para que la encuentre él mismo.

7. Repetir la información importante
Si la persona no ha entendido el mensaje en un primer momento, repetirlo, utilizando las mismas palabras.

8. Comprensión hacia el paciente
Hay que evitar gritar y levantar la voz así como corregir o enfrentarse al comportamiento extraño, porque recordemos que la conducta no es deliberada. Los enfermos de Alzheimer no quieren comportarse como lo hacen. Se debe neutralizar la situación utilizando la técnica de distracción, como cambiar de tema, ir a dar una vuelta para “buscar” el objeto perdido, ofrecer una comida favorita, etc.
No se deben solicitar cosas que el enfermo no pueda comprender. Si queremos proponerle una tarea debemos empezar mostrándole como puede realizarla y luego ayudarle a conseguirlo mediante instrucciones.

9. Moderación
Hay que tratar de no discutir ni razonar, recordando que la enfermedad afecta a la memoria y a la capacidad mental de pensar con lógica. En lugar de eso, hay que asumir y confirmar. Las discusiones pueden hacer que la persona se vuelva más susceptible y adopte una actitud defensiva e incluso agresiva.

[contact-form-7 404 "No encontrado"]