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Combinando conceptos o métodos

Combinando conceptos o métodos FisioAso

El reciclaje es clave para el fisioterapeuta clínico, eso es indiscutible.
Y que cada «maestrillo tiene su librillo»… deberíamos ir cambiándolo. Me explico. Asentar unas buenas bases en el grado de fisioterapia para un buen comienzo en tu andadura clínica depende directamente de la enseñanza, del criterio de selección de material en la universidad que has estudiado y de la influencia del profesorado a la hora de elección de éste. Una vez quedas formado en el grado de fisioterapia, debería haber un consenso general que dé la misma capacidad a un fisioterapeuta recién formado en la Universidad de Oviedo, como el que está formado en Madrid, Valencia o Barcelona.
No conforme con ésto, además, existe cantidad de formación adicional especializada en varios campos de la fisioterapia que utilizan métodos, conceptos o técnicas de diferentes autores que han ido desarrollando a lo largo de la historia, con el objetivo de mejorar lo presente y continuar con la investigación con el fin de optimizar tratamientos que puedan servir al paciente.
Pues bien, en mi caso individual (maestrillo de pacotilla y con mis librillos bajo brazo) siendo clínico en discapacidad (en su mayoría neurológica), atendiendo 1 vez a la semana mis mismos pacientes, se me ocurre empezar a mezclar conceptos y métodos de los que dispongo en mi considerada corta formación (3 años sin haber hecho nada lo noto), como son Concepto Bobath y Método Mèziéres.
El uno no está tan diferenciado del otro, de hecho, ambos buscan la «perfección» en la alineación corporal, trabajan la «simetria» desde la actividad del paciente, buscan el equilibrio del cuerpo, estimulan las vías aferentes a través de las órdenes del fisioterapeuta y de sus manos, trabajan la consciencia corporal así como su esquema y armonizan el cuerpo con el objetivo de recuperar una funcionalidad perdida.
Así que, ¿por qué no trabajar método Mézières con pacientes afectados en neurología, respetando los principios y conceptos establecidos en neurología del concepto Bobath?

Pues bien, mi primer caso clínico con la que trabajé ésta idea fue una paciente con hemiparesia, donde insistí en el alineamiento del pie típico con tendencia al equino (que no un equino), con el objetivo de obtener una correcta alineación y mejor sensibilidad aferente para optimizar una respuesta motora en el proceso, por ejemplo, de la marcha. Pues bien, coloqué a dicha paciente (tras trabajo en monopedestación del lado parésico que conseguí transcurridas varias sesiones con ella) en bipedestación monopodal del lado parésico y su correcta alineación apoyando el lado sano sobre mi espalda para que «repose» el lado sano.
A partir de allí, se trabaja la alineación del apoyo del pie parésico, buscando la elevación del arco interno del pie y la alineación de los dedos en prolongación con los metatarsianos y separándolos en abanico. A todo éste, hay que añadir que un pie en equino suele presentar un acortamiento del tríceps sural, lo que hay que agregar un componente más de estiramiento y apoyo, hecho que en Mèziéres se coloca una toalla enrollada bajo los dedos de los pies, favoreciendo el estiramiento de la cadena posterior. Poco a poco (y con mucho dificultad) fue manteniendo mejor el equilibrio, y tras ése elongamiento del tríceps sural y toda su cadena, probamos de realizar un par de fases específicas en la demabulación; la de despegue y la de apoyo del talón. Sorprendentemente, la fase de apoyo del talón mejoró considerablemente, no realizaba tanto apoyo de la planta del pie sino que era más «fino» y aterrizaba más con la parte posterior.

Otro de los casos, como método Mèziéres trabaja con pasmosa exactitud y ejecución toda la cadena posterior como elemento básico, y más concretamente la lordosis lumbar (en el caso que esté casi ausente, ya se encargará el fisioterapeuta formado en Mèziéres, otra lordosis secundaria), me planteé aplicarla (donde un fisio 2.0 ya me comentó que había hecho) sobre el paciente con problemática de Parkinson.
Y es que la postura más característica suele ser la de patrón flexor, con toda la musculatura de la parte anterior más acortada y rígida, «plegado» sobre sí mismo, con actitud ensimismada. El método trabaja sobre el equilibrio entre la musculatura anterior y la posterior con un trabajo activo que por supuesto influye en el sistema nervioso en general, y en éste caso, necesita una reeducación postural global (que ya sabemos que es secundaria a la enfermedad) a través de la re-colocación y alineación de varias estructuras articulares (como puntos clave las articulaciones) que resultarán beneficiosos para las cadenas musculares y su equilibrio entre agonistas antagonistas.
La rigidez característica del Parkinson, limita bastante las posturas a las que se suelen someter personas sin patología similar en el método Mèziéres, pero se pueden personalizar y trabajar de la misma manera reduciendo la «exigencia» del fisioterapeuta a la hora de implicar muchas estructuras con el fin de conseguir la correcta alineación.
Otro de los beneficios que se puede favorecer el parkinsoniano es el estiramiento de la zona anterior a través de la respiración diafragmática o costal inferior, favoreciendo sinergias respiratorias abdomino-diagrafmáticas y exigiendo mucho menos las costales superiores con pectorales, escalenos y ECOM como protagonistas. Es más, si se le aplica el estiramiento con apertura de brazos y palmas de las manos abiertas, todavía optimizamos más el plan anterior. Flexibilizaremos la caja torácica con la consiguiente mejora de ensanchamiento pulmonar, que repercutirá sobre el intercambio gaseoso para acabar dando una mayor resistencia a la fatiga.  Aportaremos más funcionalidad al cuerpo lo que repercutirá positivamente en el manejo de las AVD’s y su autonomía, gracias a la reeducación postural global.

Tampoco hay que obsesionarse en un método en concreto para éste tipo de pacientes (ni creo que en todos, no son la panacea), puesto que como le comenté a ése fisioterapeuta vía Twitter (no recuerdo quién era, a ver si tengo la suerte de contactar de nuevo con él), en el paciente con Parkinson, la problemática principal no es la postura, sino que es secundaria a la alteración neurológica que repercute sobre musculatura, y ésta, en la postura.
Con todo ésto, y lo que planteaba de inicio en ésta entrada, ¿por qué si ambos métodos o conceptos siguen una misma línea de razonamiento tanto postural como de integración en el sistema nervioso (veo más similitudes entre ellos que diferencias), porqué no incluirlas  en las bases que se enseñan en el grado de fisioterapia? Es decir, porque el fisioterapeuta recién formado no puede aplicar con sus bases de conocimiento adquirido éste tipo de praxis clínica para sus pacientes? Espero que se entienda mi duda. Quizás esté equivocado y al final un «recién salido del horno» sí que tenga ésa capacidad de la que estoy dudando, tan sólo estaba opinando.

En fin, no extraigo ninguna conclusión en ésta entrada, sino simplemente hay que continuar con el Brain-on que decía @Javofisio y nuestra capacidad de razonamiento clínico y reciclaje profesional para incrementar más nuestras herramientas terapéuticas.

Feliz lectura, Fisioterapia y Salud-os

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