• 684632739 (Gijón) | 637613488 (Oviedo) | 637613488 (Avilés)

  • info@neurofuncion.com

Fisioterapia Uroginecológica

Colaborando en Fisioterapia en Atención primaria

Colaborando en Fisioterapia en Atención primaria FisioAso

índiceHace un par de días, estuve escribiendo para un blog amigo,el de un fisioterapeuta profesional de la salud pública, que a mi parecer, tiene una praxis bastante particular y fuera de lo común, dónde da información muy útil tanto para pacientes como para profesionales de la salud. Éste blog es Fisioterapia en Atención Primaria, de Raúl Ferrer. Con él tuve la suerte de coincidir en el II Congreso de Fisioterapia y Dolor en Alcalá, y es una de esas personas que te transmite paz y conocimiento.
A todo ello, no quisiera que ésta entrada fuera un peloteo constante hacia ésta persona, pero creo que el intercambio de información entre profesionales del mismo gremio es enriquecedor para ambas partes, que ayudan a un reciclaje constante y formador que retroalimenta tu praxis profesional. Y por ello, a través de los blogs y redes sociales, hablamos, opinamos, criticamos, informamos (a veces constructivamente) el día a día que envuelve la fisioterapia, dándole cierta calidad a la profesión (para botón, una muestra: edupain, estonotienebuenapinta, Osteon Alaquàs…) repercutiendo directamente a los trabajadores. Podríamos definir otra fisio, la 2.0.
Por eso, colaboro en blogs muy valorados, no sólo por parte de fisioterapeutas, sino por otros profesionales sanitarios, como médicos, infermer@s, terapeutas, etc. y sino, que se lo pregunten a los jueces del premio Merck.
Ésta es la entrada en cuestión:
¿Qué son los abdominales hipopresivos?

Seguimos con la incontinencia urinaria

Seguimos con la incontinencia urinaria FisioAso

tosTras el «pequeño» éxito del blog en la temática de la incontinencia urinaria, y que una persona se pusiera en contacto conmigo para que le tratara su problemática a domicilio, he pensado escribir poner de manifiesto todavía más conceptos de ésta patalogía «silenciosa» a nivel social.

Para empezar, si usted está consultando recomendaciones para recuperar una posible incontinencia urinaria, lo mejor sería que visitase a su médico, ya sea de familia o especialista, puesto que la temática no es simplemente «se me escapa el pis», ya que existen varios tipos de incontinencia que deben someterse a estudio, causadas por otro tipo de problemática que no viene dada solamente por la debilidad en los músculos del suelo pélvico.

Por ello, se definen varios tipos de incontinencia:

1.- Incontinencia urinaria de urgencia:
Se define de urgencia por la sensación de que se te va a escapar, y por ello tienes la urgencia de ir rápidamente al baño. Suelen ser micciones muy cortas, con poco vaciado de la vejiga, hecho que directamente se llena de nuevo aumentando la frecuencia de visitas al baño. Se produce al perder cantidades de orina en momentos imprevistos, tales como al dormir, después de beber una pequeña cantidad de agua, o cuando se toca el agua o la escucha correr (como al lavar los platos). Algunas personas experimentan las pérdidas de orina simplemente al cambiar la posición del cuerpo (por ejemplo al levantarse de la cama).
La vejiga hiperactiva también se asocia con accidentes cerebrovasculares, esclerosis múltiple y lesiones en la médula espinal.
Este tipo de IU representa entre 25 y 30 % de los casos. Por lo general, ocurre por una contracción involuntaria de la vejiga que puede causar un aumento en la frecuencia de la micción o producir también incontinencia de urgencia.

2.- Incontinencia urinaria transitoria:
Este tipo de incontinencia aparece de forma temporal debido a una condición o una infección, que desaparecerá una vez sean tratadas. Puede ser provocada por medicamentos, infecciones de las vías urinarias, disfunciones mentales, movilidad limitada, e impactación fecal (estreñimiento grave).

3.- Incontinencia urinaria de esfuerzo o estrés:
La IU por esfuerzo o de estrés es la causa más común de pérdida de orina, representa más del 50 % de los casos. Ocurre especialmente en mujeres que han sufrido un parto vaginal, o como consecuencia de cambios hormonales después de la menopausia. Ocurre ocasionalmente en los hombres, sobre todo como resultado de una operación de la próstata.
Se produce cuando se pierde orina durante actividades como: caminar, hacer ejercicios aeróbicos (correr, montar en bicicleta, nadar…) o incluso estornudar, reír y toser. La mayor presión abdominal asociada con estos eventos hace que la orina se escape. Los músculos del suelo pélvico, que dan soporte a la vejiga y a la uretra, pueden estar debilitados, y de esta manera impiden que los músculos del esfínter funcionen correctamente. Esto también puede ocurrir si los músculos del esfínter en sí están debilitados o dañados a causa de traumatismos quirúrgicos o de partos previos. Las mujeres en la menopausia también pueden sufrir de pequeñas cantidades de pérdida de orina como resultado de los menores niveles de estrógeno.

4.- Incontinencia urinaria por rebosamiento:
Se produce al perder pequeñas cantidades de orina porque la vejiga está siempre llena. En esta condición, la vejiga nunca se vacía por completo; puede ocurrir una pérdida de orina en momentos inapropiados, de forma continua y sin darse uno cuenta.
En los hombres, esto se debe frecuentemente a un crecimiento de la próstata que bloquea por obstrucción el chorro de la orina o a los que han sido sometidos a alguna cirugía o tienen problemas de próstata. Un músculo débil de la vejiga puede provocar también un vaciado deficiente. La incontinencia por rebosamiento es infrecuente en las mujeres.

5.- Incontinencia urinaria funcional:
Se produce cuando no se es capaz de llegar al baño a tiempo por no poder responder de forma apropiada a la sensación de deseo de orinar como consecuencia de una discapacidad física o mental, falta de destreza o incluso un mal diseño del edificio.
Por ejemplo, puede que una persona que padece la enfermedad de Alzheimer sea incapaz de planear una visita al baño a tiempo para orinar, o una persona en silla de ruedas puede estar obstruida y no llegar al baño a tiempo.

6.- Incontinencia urinaria mixta:
Es una combinación de distintos tipos de incontinencia. La más frecuente es cuando la incontinencia de esfuerzo y la de urgencia suceden juntas.

Tras conocer la variedad de incontinencias urinarias existentes, los tratamientos fisioterapéuticos irán dirigidas a personas con un estado cognitivo normalizado, colaboradoras y con capacidad para realizar dichos ejercicios. No todas son iguales como hemnos visto, y hay algunas que son irrecuperables debido a las patologías principales que llevan asociadas como clínica dicha incontinencia, como por ejemplo, el Alzheimer, demencia senial, cirugías, problemas prostáticos, vejiga hiperactiva, etc.
A nivel médico, se actúa con una série de medicamentos para que la vejiga hiperactiva o neurógena deje de enviar «falsas» señales de que se vacíe cuando realmente está en menor llenado.
Por tanto, a nivel fisioterápico podemos actuar con personas que padezcan incontinencia urinaria por esfuerzo, incidiendo en la debilidad muscular del suelo pélvico, a través de la respiración y de la correcta forma de contraer los abdominales, además de realizar un calendario miccional para ir acostumbrando la vejiga a vaciar de forma más controlada. Todo ello podéis leerlo en entradas anteriores de mi blog:
¿Cortando el pis?, Recomendaciones en la incontinencia urinaria, Respiración en la incontinencia urinaria
O en la colaboración de mi compañero de Fisioterapia en Atención Primaria: Cazadores de mitos

Feliz Lectura 😀

La respiración en la incontinencia urinaria

La respiración en la incontinencia urinaria FisioAso

imagen_0060Tras mirar las estadísticas de mi blog, observo que una de las entradas más consultadas es sobre las recomendaciones de la incontinencia urinaria. No se si quedan claras acerca de cómo realizar los ejercicios en general, cuál es la intervención del fisioterapeuta en la reeducación, o si existen direcciones de interés donde se puedan remitir los pacientes para que inicien la recuperación.

Encontré un video muy interesante en Youtube acerca de la relación entre el diafragma y los músculos del suelo pélvico, donde podemos hacernos una idea más clara de cómo funcionan y se coordinan; os lo muestro.

Como podemos ver, el diafragma (músculo fundamental en la respiración), está dispuesto en nuestro cuerpo en forma de bóveda cóncava, justo por debajo de los pulmones, separándolos del resto de vísceras abdominales.

Durante la respiración, el diafragma desempeña un papel fundamental, y como músculo que es, se contrae y se relaja.
Cuando el diafragma se contrae, se aplana y desciende, los músculos pectorales menores y los músculos intercostales presionan las costillas hacia fuera, y con ello, la cavidad torácica se expande, dejando espacio para que los pulmones se llenen de aire y ocupen el vacío resultante.
Cuando el diafragma se relaja, adopta su posición normal, «alargándose» hacia arriba; entonces los pulmones se contraen y el aire se expele, volviendo a la posición inicial.
Podemos verlo en la imágen para aclararlo:

Si seguimos con la explicación anatómica de la respiración, cuando inspiramos, al descender el diafragma, empuja todas las vísceras internas hacia abajo, y de nuevo necesitan espacio para no ser «aplastadas», y con ello los abdominales tienen que relajarse y ceder. Por eso, cuando cojamos el aire, tenemos que hinchar la barriga para que haya un buen trabajo abdomino-diafragmático.

¿Y qué relación tienen los músculos del suelo pélvico?
Los músculos del suelo pélvico tienen una disposición justo opuesta al diafragma, en forma de bóveda convexa, y su función entre otras es la de aguantar esas vísceras que se desplazan.
Al coger el aire, la contracción del diafragma que hacia descender las vísceras, relajar la cavidad abdominal y los músculos del periné para que tengan, como decía anteriormente, espacio para «escapar» y dejárselo a los pulmones.

Pero ahora viene lo importante, en la espiración; Necesitamos volver a «poner» todo en su sitio tras esa inspiración, y por ello, unos buenos músculos abdominales y del periné o suelo pélvico, para que empujen todas esas estructuras desplazadas (intestinos, bazo, hígado, todas las que se encuentren en nuestra cavidad abdominal). Al vaciar los pulmones, nuestros músculos se contraen de forma automática para que la anatomía haga su función respiratoria normal, y cuando existe debilidad por la causa que sea, el equilibrio se rompe.

Un ejemplo claro está en la incontinencia urinaria, los músculos del suelo pélvico están debilitados, y con ello, se ve alterado el mecanismo respiratorio normal. Me explico, cuando espiramos, se realiza una contracción abdominal, las vísceras se desplazan tanto por arriba como por abajo (como si apretamos el tubo de pasta de dientes por el medio), y al no haber un buen tono en el suelo pélvico, se pueden desarrollar varias complicaciones , como por ejemplo los prolapsos.
Para verlo más claro, a la contracción repentina de los abdominales, como reírse, estornudar o toser, y tener el desequilibrio muscular que planteaba, se producen esas pérdidas de orina.

Por todo ésto, por la naturalidad anatómica de la respiración, para no alterar la fisiología de la respiración y la musculatura que la implica, haremos los ejercicios planteados en otras entradas cuando realicemos la Espiración.

¿»Cortando el pis»?

¿»Cortando el pis»? FisioAso

58221_122437_650x420Colaborando en el blog de un compañero, Fisioterapia en Atención Primaria, continuamos recomendando ejercicios para la incontinencia urinaria, como en los anteriores post, post II.
En ésta entrada ponemos en duda una de las creencias populares más extendidas acerca de los ejercicios para la incontinencia urinaria, el famoso «cortar el pis».
Cazadores de mitos (Fisioterapia Ed.) 1×02

Recomendaciones incontinencia urinaria II

Recomendaciones incontinencia urinaria II FisioAso

woman in a traditional yoga poseUna vez tengamos dominados un poco los ejercicios planteados en el anterior post, tanto la concienciación como la contracción de la musculatura del suelo pélvico mediante la toalla, y la respiración abdomino-diafragmática correcta, pasaríamos a una rehabilitación más intensa y un estilo de vida más controlado y guiado a superar dicha patología.

Para intensificar la rehabilitación, sería conveniente llevar a la práctica una de las recomendaciones del médico que probablemente te planteen en la consulta, un calendario miccional, que conllevará a una modificación de nuestro estilo de vida y nuestras costumbres.
Se trata de realizar un pequeño horario dividiendo el día en varias fracciones, de forma que el paciente iría al baño durante las mismas horas del día, como por ejemplo, una hora antes de cada comida. De ésta manera, nuestro cuerpo se adapta a las nuevas costumbres y necesidades de eliminación, pudiendo controlar mejor el rebosamiento de la vejiga y la sensación de micción, sin acabar enviando falsas señales de urgencia por parte de nuestro cerebro.

En éste post, os propongo otro de los métodos que se llevan a cabo. Seguramente, habéis oído hablar de los conos vaginales, dispositivos que se muestran en la imagen los cuales se introducen en la vagina (lo recomendable es que ésta esté relajada, y una manera de hacerlo es realizando varias veces la contracción de la musculatura), y en posición sentada, se intenta retener dentro el máximo de tiempo posible. Existen varios conos con diferentes pesos, hecho que sirve para acabar de potenciar y tonificar la musculatura, realmente como si fuéramos a un gimnasio, realizando una progresión y adaptando cada uno a la fase en que nos encontremos.

Por otra parte, en los centros especializados, suelen usar un sistema llamado Biofeedback, o de biorretroalimentación (se muestra en la imagen aunque ésta es un poco antigua), una «maquinita» que cuando detecta las contracciones de la musculatura que nos interesa, envía una señal acústica o imagen al monitor, de forma que el paciente va aprendiendo poco a poco a contraer esa zona.
También, otra opción, es la electroestimulación, enviando señales eléctricas a los músculos mediante electrodos que se pegan en la zona, para que éstos se contraigan de forma involuntaria. Una manera más de ejercitar, pero si no lo acompañamos de lo anterior, de la contracción voluntaria, poca recuperación habrá (como con las máquinas de hacer abdominales del «Teletienda»).

Además, una vez rehabilitada la zona, cabe destacar que las pacientes manifiestan una mejora en la calidad de sus relaciones sexuales, puesto que en el momento de la penetración vaginal, existe un mejor agarre, mayores sensaciones y sensibilización debido al trabajo de concienciación de la zona y en resumen, una mejor calidad. Así que en nuestra profesión, la fisioterapia, se podrían abrir nuevos caminos que abarcaran la salud sexual o, en otras palabras, fisioterapia sexual.

Recomendaciones en la incontinencia urinaria

Recomendaciones en la incontinencia urinaria FisioAso

Incontinencia-urinariaLa incontinencia urinaria provoca un sinfín de problemas, por ejemplo perder la confianza en una misma limitando el desarrollo de ciertas facetas de la vida diaria, como el miedo a realizar esfuerzos, la incapacidad de expresarte con normalidad, reír, toser, estornudar, etc. que impiden a la persona desarrollarse como ella lo desea, pudiendo llegar a extremos como el aislamiento social o la depresión.

Desde el punto de vista de la fisioterapia se te puede ayudar dándote una serie de recomendaciones, que no pueden sustituir a la visita de un médico, a la consulta del fisioterapeuta o al seguimiento que ejercen los profesionales de la salud con los que estés en contacto.

Normalmente, en una sesión se suele empezar por la parte teórica, donde se te explican el tipo de incontinencias urinarias que hay, toda la anatomía implicada: la musculatura del suelo pélvico, el elevador del ano, músculos pubococcígeo, los nervios que los controlan, y un largo etcétera. De todas formas, te invito a que hagas un ejercicio simple para identificar todas esas estructuras que en la teoría te describirían perfectamente.
Consiste, vestida con ropa cómoda, en sentarte en una silla, donde colocarás una toalla pequeña enrollada en sí misma (formando un pequeño «churro») y la situarás entre dicha silla y toda tu zona pélvica y anal. Explicado de otra forma, colócala como si fuera una compresa.
En ese momento, cierra los ojos y toma consciencia de las partes que están en contacto con la toalla, de ésta manera envías una señal a tu cerebro de la existencia de toda esa musculatura. Lo siguiente es intentar contraerla como si quisieras recoger la toalla, haciendo la famosa contracción de «cortar el pis» y la de evitar la defecación.
Tenemos que imaginarnos que nuestra zona íntima tomará forma de ascensor, y que cuando demandemos la contracción e intentemos recoger la toalla, ese ascensor ascenderá por el interior de nuestro cuerpo, y subirá unas plantas imaginarias. Cuantas más plantas intentes subir, con más fuerza contraerás la musculatura.

Uno de los temas que hay que tener más en cuenta en la incontinencia, es la respiración que llevamos a cabo. Hay que resaltar el tipo que usamos, ya que la gran mayoría de personas suelen hacerlo incorrectamente. «Tomamos y dejamos el aire por la barriga» (se estimula la abdomino-diafragmática), hinchando cuando cogemos aire, y deshinchando cuando lo soltemos (como los bebés). Normalmente se hace de forma errónea, por las primeras costillas y el esternón, siendo ésta más rápida y superficial.
En el vídeo se muestran ejercicios, donde nos interesa, sobretodo, el primero.

Durante la respiración, existe un músculo llamado diafragma, que en la fase de inspiración, desplaza nuestras vísceras hacia abajo, hacia el suelo pélvico, que en condiciones normales, las aguanta para que no se «caigan». El problema viene cuando existe debilidad muscular, llegando a desencadenar patologías graves tipo prolapso uterino
Por tanto, al realizar la fase de espiración (sacar aire), será cuando demandaremos la contracción de la musculatura del suelo pélvico y anal, llevando ese ascensor hacia nuestro interior, tantas plantas como sean posibles.

Hay que tener en cuenta, que un músculo si se mantiene en contracción continua, provoca fatiga, así que contraeremos la zona un tiempo no superior a 5 segundos, e iremos incrementando las repeticiones progresivamente, los primeros días con pocas (entre 10 y 15), llegando finalmente a 20 minutos de ejercicio diario.

En el siguiente post, continuaremos explicando más ejercicios para mejorar la incontinencia urinaria, ya que en principio los descritos anteriormente, son para la iniciación.
(Recomendaciones incontinencia urinaria 2ª parte)
(La respiración en la incontinencia urinaria)

Páginas recomendadas:
Sociedad Española de Fisioterapia en Pelviperineología
Fisioterapia para la mujer

[contact-form-7 404 "No encontrado"]